El presidente de PSA dispara su nómina un 211 % mientras obliga a bajar sueldos en Vigo

El salario de más de 2,7 millones que percibió Carlos Tavares en el 2014 escandaliza a los trabajadores franceses y gallegos


vigo / la voz

La mano de obra gallega de PSA Peugeot Citroën vale 3 euros menos por hora trabajada desde noviembre del 2014. Lo sorprendente es que mientras el grupo francés obligaba a la plantilla de Vigo a rebajarse el salario (de 22 a 19 euros la hora) para conseguir la adjudicación de la nueva gama de furgonetas, el presidente de la compañía, Carlos Tavares, se subía el sueldo un 211 %.

La nómina del patrón, conocida estos días a través del informe anual del grupo PSA, ha incomodado a los trabajadores franceses y ofendido a los de Vigo.

CGT, sindicato mayoritario en algunas de las fábricas de PSA en Francia, calificó ayer de «escandalosa» la suma de 2.750.936 euros que el constructor pagó a Tavares, que entró en el grupo el 1 de enero del 2014, y no tomó la presidencia hasta el 31 de marzo.

De esa suma, 1.131.394 euros corresponden al salario bruto, y 1.615.919 euros, es decir, más del doble, a la bonificación o complemento variable abonada a Tavares por haber satisfecho «todos sus objetivos».

Todavía en pérdidas

Es cierto que la gestión del portugués ha sido calificada como todo un éxito, por haber sido capaz de reducir las pérdidas del grupo en un 75 % (cerró el 2014 con 555 millones en rojo). En buena medida, esa cifra es resultado de los recortes, en los que el presidente de PSA se ha aplicado a fondo, especialmente en Francia. Pero no hay que olvidar que el año pasado la multinacional recibió una fuerte inyección de capital gracias a la intervención estatal, que tomó un 14 % de la compañía; y a la venta de otro 14 % del grupo al gigante chino de la automoción Dongfeng.

Por eso, y por la congelación de sueldos decretada por PSA en las fábricas francesas desde el 2012, los sindicatos galos se manifestaron ayer alarmados, y denunciaron la generosa remuneración, que fue aprobada por el consejo de administración del grupo el 17 de febrero del 2014, recién rescatado por el Estado, y cuando todavía el resultado del ejercicio era una incógnita.

Pero PSA no solo premió a Tavares, sino a toda la alta dirección. Según la CGT gala, el sueldo del presidente sumado al de los cuatro máximos dirigentes del grupo, eleva en un 86 % el incremento de los sueldos de la junta directiva de PSA, al pasar de 3,8 millones en el 2013 a 7,1 millones en el 2014.

Preguntado al respecto, un portavoz de PSA en París ha explicado que el pago de una parte variable se decidió «debido a que los resultados de la compañía han mejorado». La multinacional aclaró en todo caso que la remuneración de Tavares aparece en la parte inferior del ránking de empresas del CAC 40, como el Ibex en España.

«Es reprobable», dice Vigo

En Vigo no convencen estos argumentos, porque llueve sobre mojado. Primero, por la bajada salarial forzada a finales del 2014; pero además, porque mientras los trabajadores franceses percibieron una prima de 1.000 euros de media por los resultados del grupo en el 2014, PSA solo ha reconocido a los trabajadores de Vigo una paga extra equivalente al 0,543 % del salario, es decir, 130 euros de media.

«Es reprobable que mientras unos se bajan el sueldo, los jefes se incrementen los salarios de esta manera, aunque sea en variables. Los esfuerzos no son equitativos», afirmó Rubén Pérez, representante de UGT en la planta, que recuerda que esto ocurre tras despedir a miles de trabajadores en Francia.

Víctor Mariño, representante de CUT, afirma que los sueldos de la cúpula de PSA son «una desfachatez que no se corresponde con el esfuerzo de los trabajadores»; y Pedro Comesaña, de CC. OO. habla de desequilibrio fragrante: «Mientras a unos se nos aprieta, otros viven cada vez mejor».

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