La industria aprieta a los ganaderos con ofertas de solo 0,21 euros el litro

Presenta contratos donde se renuncia al año de duración sin negociar con la granja


santiago / la voz

El campo gallego es un inmenso banco de pruebas que acreditan la profunda asimetría que existe en las negociaciones entre ganaderos e industrias. Más allá de las normas que se aprueban para corregir los desequilibrios y de las llamadas a la unidad de los productores para negociar, lo cierto es que, en un contexto de precios a la baja por razones de mercado internacional, las empresas transformadoras están apretando a las explotaciones al máximo.

En un escenario sin cuotas, con el mercado liberalizado, abundan las ofertas de contratos en los que se propone pagar la leche entre 0,26 y 0,24 euros el litro. Y, en algunos supuestos, hasta se plantea recoger una parte de la producción a 0,21 euros. Una realidad que ha hecho encender todas las luces rojas en el sector productor, temeroso de que la materia prima que saque a mayores, una vez retirado el límite de las cuotas, sea remunerada ahora por la industria a precios irrisorios. Un escenario nuevo en el que habría dos precios diferentes.

A pesar de que los ganaderos han reducido los costes de producción, bien por ganar base territorial, bien por modernizar sus explotaciones, no existe un consenso generalizado sobre cuál es el valor medio mínimo al que debe vender una granja la leche para garantizar su sostenibilidad económica. Pero un estudio de la cadena de valor elaborado por el Ministerio de Agricultura sitúa ese umbral, en términos medios, en los 0,34 euros por litro. Sin embargo, desde que se hizo ese estudio hasta ahora los piensos bajaron hasta un 7 %, con lo que el límite debería estar entre 0,30 y 0,31 euros. Teniendo en cuenta que el precio pagado por la industria a las explotaciones en Galicia por la leche recogida en el primer trimestre fue de 0,306, el grueso de las granjas estaría perdiendo dinero. Las perspectivas para el próximo trimestre son incluso más desalentadoras.

En la comunidad siguen sin explicarse algunas cuestiones que nada tienen que ver con el mercado internacional y europeo, así como con la llamada volatilidad de precios. Por ejemplo, por qué se la paga la leche a los ganaderos de Galicia -primera comunidad productora en España y octava en la UE- dos céntimos por debajo de la media nacional y seis menos que en otras autonomías.

Galicia arranca la primera campaña sin cuotas en casi 30 años con los mismos desequilibrios en la cadena de valor. Los diferentes eslabones, en lugar de actuar con visión de conjunto, miran su parte del negocio. Y en esa dinámica el flanco más débil es el ganadero, que tiene en sus manos una materia prima perecedera. Pese a que la normativa obliga a que los contratos para relación comercial deben durar un año, las industrias aprovechan para apropiarse del derecho de renuncia del ganadero y utilizarlo en beneficio propio. En un contexto de oscilación de precios a la baja prefieren contratos cortos. Y existen ejemplos en los que la empresa presenta a la explotación un modelo de contrato redactado en el que, sin negociar ni hablar previamente con el titular de la granja, se da por hecha la renuncia a los doce meses de plazo por consentimiento del ganadero. Al productor, en la gran mayoría de los casos, no le queda otra que aceptar. O como sucede ahora, suministrar la materia prima sin un contrato. Hasta tres mil explotaciones, casi un tercio del total, entregan la leche en Galicia sin él.

Las pruebas

Miseria para las explotaciones. El documento de contrato del margen inferior izquierdo muestra como se propone recoger a un ganadero el 20 % de la producción a 210 euros la tonelada, lo que equivale a 0,21 euros el litro. En la siguiente página, se da cuenta de cómo se le presenta al productor una propuesta de contrato en la que, sin negociar con él previamente, se redacta su renuncia a la duración de un año. Y en la última carta, en el margen derecho, se puede leer como un primer comprador, que paga la leche a 0,24, euros le anuncia la inminente presentación de una oferta de contrato con dos opciones: o aceptar o rechazar. No hay negociación posible.

Rosa Quintana: «Unha parte non debe esnaquizar á outra»

Las estrategias de las industrias para abaratar lo máximo posible su aprovisionamiento de leche cruda en el campo, más allá incluso de lo que marca la tendencia del mercado internacional, tienen mucho que ver con las grandes cadenas de distribución, que utilizan la leche de su marca como un producto reclamo. El Gobierno central tiene abiertas 300 inspecciones a las grandes firmas por posible venta de leche a pérdidas, sin que hasta ahora hayan trascendido ni los nombres de las cadenas ni las cuantías de las sanciones. Preguntada ayer sobre este hecho, la conselleira de Medio Rural e do Mar, Rosa Quintana, recordó que la comunidad gallega ha incrementado las medidas contra el fraude y que todo aquel que incumpla la normativa será sancionado para que sepa que existen unas reglas de juego que han de respetarse. La responsable del departamento autonómico insistió en que estamos en una cadena, en la que «unha parte non debe esnaquizar á outra».

No es la primera vez que un miembro del Ejecutivo gallego lanza un mensaje a la distribución. Ya lo hizo Feijoo públicamente en noviembre del pasado año durante un acto en el que se galardonaba a Carrefour, y en el que el presidente gallego recordó que el uso de la leche como reclamo conduce a la ruina de todo un sector.

Pero la cadena de valor en España tiene un problema: la escasa diversificación de la industria, muy enfocada a envasar leche en un cartón. De los 6,4 millones de toneladas de leche que produce España, 4,4 van directas a un brik. Y de esa cantidad, el 62 % se destinan a envases de marca blanca.

Preguntada sobre la situación de los bajos precios, Rosa Quintana se refirió a un contexto internacional, extensible a todos los países, y recordó que las negociaciones son fruto de un posible acuerdo entre dos privados, «un que produce e outro que vende», en el que la Administración no debe intervenir. La responsable de Medio Rural se mostró esperanzada de cara al futuro, con un mes de abril como prórroga para que industrias y productores lleguen a acuerdos, y con un horizonte en el que los precios podrán mejorar y las explotaciones gallegas producir más. Rosa Quintana llamó a los productores a unirse para ganar fuerza en las negociaciones con las industrias. Sin embargo, Ulega, una organización que agrupa a casi 2.000 ganaderos en la comunidad, ha enviado a las diferentes industrias su propuesta para negociar sin haber recibido hasta ahora respuesta de ninguna de ellas.

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