Hacienda pone la lupa sobre los últimos beneficios fiscales del IRPF

Refuerza las inspecciones a los contribuyentes que aún se deducen la inversión en vivienda habitual, por la que se desgravan 4.000 millones de euros al año


Redacción / La Voz

Es la gran baza que todavía juegan millones de contribuyentes españoles para reducir su factura fiscal cuando llega la hora de ajustar cuentas con Hacienda. La deducción por vivienda habitual le cuesta cada año al erario cerca de 4.000 millones de euros, que es la rebaja que se aplican los 5,4 millones de contribuyentes que aún tienen derecho a ella (fue suprimida para las nuevas operaciones desde el 1 de enero del 2013). De esa cantidad, 172,2 millones corresponden a Galicia.

Una gran vía de agua para la recaudación que la Agencia Tributaria parece dispuesta a taponar en la medida en que le sea posible. En su última comparecencia parlamentaria, el director de la AEAT, Santiago Menéndez, explicó que, entre las acciones de inspección, su departamento ha lanzado un plan especial de visitas que desde el 2012 ha realizado más de 2.500 actuaciones in situ para comprobar si los contribuyentes cumplen los requisitos establecidos para practicarse la deducción por vivienda habitual. Y en dos de cada tres casos encontraron indicios para intentar dejarlos sin ese beneficio fiscal.

Sin embargo, como explica José María Mollinedo, secretario general de Gestha, el sindicato de los técnicos de Hacienda, este nuevo programa es solo un complemento, y no demasiado eficaz, al plan de control ordinario que se lleva desde hace años sobre esta deducción, uno de los que mejores resultados -y más fáciles de obtener- aporta al organismo fiscalizador. Son varios los supuestos en los que se pone la lupa, pero uno de los fenómenos más recientes es el de aquellos contribuyentes, principalmente jóvenes, que compraron su primera vivienda y que luego, por los golpes de la crisis, se vieron obligados a regresar a casa de sus padres para recortar gastos y poder seguir pagando la hipoteca. Como no residen al menos la mitad del año (183 días) en el inmueble, este pierde la consideración de vivienda habitual y ellos el derecho a la deducción.

Pero hay muchos más casos. Como el de aquellos contribuyentes que escrituraron su vivienda por un valor sensiblemente inferior al del precio de compra. O el de los que pidieron más hipoteca para, además de la vivienda, comprar los muebles, renovar el coche o hacer un viaje, pero que todos los años se deducen el importe del préstamo como si lo hubiesen destinado íntegramente a pagar su casa. Por no hablar de los autopromotores, que construyen una vivienda en un solar de su propiedad y que, como recuerda Mollinedo, deben conservar todas las facturas que justifiquen el gasto realizado en la vivienda, por nimio que este sea -«hasta un grifo o un enchufe»-. Si no lo hacen, y son llamados para una comprobación, se les empezarán a descontar los importes no justificados, por lo que el importe deducible puede rebajarse considerablemente.

Así se les localiza

Cualquier vía sirve para identificar a los posibles infractores. Hay casos en los que se recurre al cruce de datos entre la información que aportan las entidades financieras y la que consta en los registros, pero en otros los contribuyentes lo ponen en bandeja: «Hay quien cuando hace la declaración de la renta pone como dirección la casa de sus padres, no tienen ni picardía». Y es que, reconoce Mollinedo, el mayor problema que se encuentran los inspeccionados es que suelen acudir a las oficinas de la Agencia Tributaria sin haberse asesorado y no saben que lo que dicen, generalmente espontáneo, puede ser usado en su contra. «A poco que preguntes reconocen que no viven allí, porque no son conscientes de las consecuencias tributarias. Eso ya da base para abrir diligencias y, si luego quieren rectificar, se invierte la carga de la prueba», apunta.

Y esa puede ser una tarea ardua, como sabe por experiencia Carlos del Pino, socio de Pin&Del Pino Abogados y Asesores Tributarios y delegado del gabinete de estudios en Galicia de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf). «La política es tumbarlo todo», explica, y cita casos que ha llevado en los que ni siquiera presentando testimonios de vecinos, recibos de luz, agua o televisión por cable se ha aceptado que el inspeccionado residía en la vivienda. Procesos que acaban en los tribunales que, según este asesor, son mucho más receptivos a los argumentos de los contribuyentes.

Cuentas vivienda

«Se está revisando prácticamente todas las operaciones desde el 2009 en adelante», insiste Del Pino. Otros despachos advierten de que el último objetivo de la Agencia Tributaria son las cuentas vivienda y que se está aprovechando la comprobación del IRPF del 2010 para reclamar cantidades indebidamente deducidas en la época del bum inmobiliario (años 2004 y 2005) a aquellos contribuyentes que no utilizaron el saldo para comprar vivienda y tampoco reintegraron el importe descontado.

El recibo de la luz, chivato de alquileres no declarados

De todos los datos que tiene a su disposición la Agencia Tributaria para aflorar casos de fraude, el recibo de la luz es uno de los más valiosos. Desde hace años, las eléctricas aportan a la Administración los datos de consumo que, cruzados con la referencia catastral del domicilio, permiten aflorar alquileres no declarados por los propietarios del inmueble. Solo el año pasado se realizaron 7.410 visitas presenciales para comprobar por qué corría el contador en pisos que, en teoría, deberían estar deshabitados, un 11,3 % más que en el 2013.

Además, según los datos aportados por Menéndez en el Congreso, los agentes tributarios se personaron en 2.567 comunidades de propietarios, para detectar irregularidades en su funcionamiento o en la facturación de sus proveedores. En el 40 % de los casos, no superaron el examen.

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