Sam Pa, el chino que encontró petróleo

El presidente de China Sonangol , comprador de Rodman, cultiva la leyenda de magnate escurridizo y oscuro


Vigo / La Voz

El enorme apetito inversor de los magnates chinos tiene muchos nombres, pero uno de los más conocidos y enigmáticos en todo el mundo del petróleo es el de Sam Pa, presidente de la multinacional China Sonangol que en el plazo de diez días se adueñará de una parte mayoritaria del grupo gallego Rodman.

Como no podía ser de otra manera, en el naval de la ría de Vigo, y entre algunos sectores del empresariado gallego (sanitario, bodeguero o de la alimentación) que se han entrevistado con él, se le conoce como «el chino de Rodman». Los que lo han tenido cerca lo describen como un personaje peculiar, «como de cómic», siempre impecablemente vestido, distante, poco hablador, pero siempre correcto y con una media sonrisa puesta de serie muy protocolaria.

Durante sus estancias en Galicia acostumbra a alojarse en el hotel-pazo Los Escudos y utiliza para desplazarse un jet privado que tiene como campamento base el aeropuerto de Peinador.

Pero, ¿quién es y qué hay detrás de este empresario capaz de poner sobre la mesa cien millones de euros y encargar lotes de barcos de 50 en 50 unidades sin mover una ceja?

Quienes lo han intentado investigar se han perdido en una maraña de sociedades horizontales, verticales y cruzadas que convergen en el grupo Queensway 88 con sede Hong Kong, del que cuelga China Sonangol International Holding LTD, fundada en el año 2004 para sacar adelante diversos proyectos petrolíferos en Angola y China.

La compañía, que vive de la venta del crudo del país africano, tiene sedes en Hong Kong, Singapur -en donde se auditó la compra de Rodman-, y en el mismo corazón de Manhattan, en un edificio adquirido a JP Morgan frente a Wall Street. A día de hoy está activa en África, Iberoamérica y el Sudeste asiático.

¿Cómo llegó el enigmático Sam Pa a convertirse en la cabeza visible -que no dueño- de un imperio de dimensiones desconocidas? Las pistas se pierden en los múltiples apodos que le atribuye un informe del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Sam Pa, Sampa, Samo, Sam King, Sa Muxu, Xu Songhua, Xu Jinghua, Ghui Ka Leung serían, según este documento oficial, el mismo hombre al que Washington ha sancionado hipotecando todos los bienes del grupo en EE.?UU. por socavar la democracia en Zimbabue y por su proximidad al régimen de Mugabe, al que habría prestado apoyo logístico y financiero. «Entre otras acciones, Sam Pa ha dado más de un millón de dólares, así como suministros y equipo, a altos funcionarios del gobierno de Zimbabue», dice la sanción (Treasury Sanctions Persons for Role in Undermining Zimbabwean Democracy) del 17 de abril del 2014.

Conseguidor chino en África

Otros informes vinculan a Pa con las milicias rusas y especulan con que ese fue el vínculo entre él y el futuro presidente de Angola, José Eduardo dos Santos. Finalizada la guerra civil, esa relación le habría garantizado el monopolio de los proyectos de reconstrucción y del petróleo angoleño.

Un reportaje de investigación firmado por Tom Burgis el 8 de agosto del 2014 en Financial Times describe al «mediador» Sam Pa como un misterioso personaje que surgió de la completa oscuridad para estructurar acuerdos en los cinco continentes por un valor de decenas de miles de millones de dólares. «Ha abierto a China las puertas de África aplicando a otros países el cuestionable modelo que tan buenos resultados le ha dado en Angola», concluye.

perfil sam pa, presidente de China Sonangol

Washington ha sancionado a Pa por socavar la democracia en Zimbabue

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