La luz se ha encarecido 60 veces más que los salarios desde el 2008

De los servicios básicos solamente la telefonía se ha abaratado en estos años


redacción / la voz

El precio final de la energía eléctrica que abona un consumidor doméstico tipo en España (con un consumo anual de entre 2.500 y 5.000 kilovatios hora) se ha encarecido 60 veces más que el salario medio anual de los gallegos entre el 2008 y el 2014. A saber. De acuerdo con los datos que están disponibles en la página web de la oficina estadística comunitaria Eurostat, el kilovatio hora (impuestos y peajes incluidos) que pagó un español el año pasado costó 0,2252 euros. En el 2008, su precio era de 0,1366. Es decir, el incremento se acercó al 65 %.

La culpa principal de este incremento está en el término fijo de potencia (es la cantidad que se abona en el recibo en función de la potencia contratada y que no varía como la parte de energía). Lo fija el Gobierno y solamente entre el 2012 y febrero del 2014 (cuando se decretó la última subida) se disparó casi un 55 %: pasó de 0,0755 euros kilovatio hora a 0,1168. Se puede comprobar en el último informe sobre precios energéticos elaborado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Mientras, según los datos que figuran en el Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio en Galicia -de los más bajos de España- era de 18.700 euros anuales en el 2008; la cifra por comunidades del 2014 todavía no es oficial, pero la del año anterior fue de 19.800. Teniendo en cuenta que los sueldos van a la baja, no es descabellado calcular que el salario medio en Galicia rondó los 19.000 euros. Por tanto, la subida superó ligeramente el 1 % desde el 2008.

Electricidad aparte, el coste de la vida reflejado en el índice de precios al consumo (IPC), del que da cuenta periódicamente el INE, creció en Galicia un 11,1 % en los años tomados como referencia para esta comparativa. Sigue siendo mucho para unos sueldos casi congelados.

Los carburantes

El aumento salarial de un trabajador gallego también se queda ridículo al lado de las alzas experimentadas por otros servicios básicos. Es el caso de los carburantes y de la bombona de butano. El precio medio del litro de gasolina fue en el 2014 un 22 % más caro que en el 2008; el de gasoil subió un 13 %. Así se puede comprobar revisando con paciencia los informes de precios que están colgados en el portal de hidrocarburos del Ministerio de Industria (geoportalgasolineras.es). Según esa base de datos, el litro de gasolina costó de media 1,12 euros en el 2008 y 1,37 el año pasado; el de gasoil pasó de 1,14 a 1,29.

La bombona

Mientras, la tan socorrida bombona de butano, a la que muchos han vuelto tras cerrar la llave del gas natural o prescindir de la calefacción eléctrica, se ha encarecido un 24 %. En el 2008 se vendía a 14,1 euros; ahora cuesta 17,50. Bien es cierto que este precio (está regulado por el Gobierno) es el mismo desde mediados del 2013 y que el ministerio no descarta que baje dentro de unos meses si el petróleo no hace de las suyas y se dispara de golpe. A finales de enero emprendió una escalada y los carburantes, tras meses a la baja, también van hacia arriba.

Otro servicio de uso masivo que casi parece vital es la telefonía. Y, tal y como destaca el economista Santiago Lago, es el único que se abarata año tras año. Es, destaca el experto, porque en ese negocio sí hay competencia, a diferencia de lo que ocurre con la electricidad y los hidrocarburos.

Explorando la web de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia se hallan los informes sectoriales de telecomunicaciones en los últimos años. Incluyen el gasto medio mensual de los principales servicios por hogar. El último dato es del 2013. Eligiendo, por ejemplo, el paquete más completo (telefonía fija, banda ancha, televisión de pago y línea), el gasto medio mensual se redujo un 11 % entre el 2009 y el 2013. Ese servicio en concreto pasó de 54,2 euros a 48,1. Caídas más espectaculares se registraron durante esos años en la modalidad de móvil con contrato: en el 2009, el gasto medio mensual era de 37,9 euros y en el 2013, 25,3. Es decir, un 33 % menos.

A la luz de estos datos, el economista de CC.?OO. Manuel Lago concluye que «la energía es ya un artículo de lujo» y que la subida «insoportable» de la factura de la luz, sumada a unos salarios que no se recuperan, han agrandado el fenómenos de la pobreza energética, que es «masiva», denuncia.

Además, Lago destaca que «no existe justificación económica» en la evolución tan al alza de los precios de la energía. Esto, añade, «demuestra que el sector está dominado por un oligopolio» de empresas que «pactan los precios» para hacer del sector energético español de los más rentables de Europa, subraya el economista.

El bono social como alternativa

La oposición ha elevado numerosas iniciativas para que el Gobierno tome medidas para reducir el número de familias que padecen la llamada pobreza energética; es decir, que apenas pueden pagar con sus ingresos los recibos de la luz y el gas. Entre las opciones que se proponían estaba la prohibición por ley de que a esos hogares se les cortase el suministro por impago. Pero el PP las ha rechazado todas. Su principal argumento es que ya existe una medida para ayudar a las familias menos pudientes a abonar su factura energética: el bono social. Este mecanismo existe desde el 2009, pero para acceder al descuento en el recibo (de un 25 % sobre la tarifa regulada) hay que cumplir unos requisitos como tener una potencia contratada de 3 kilovatios hora en la vivienda habitual, ser pensionista, familia numerosa o con todos sus miembros en paro. Es decir, de momento no se tienen en cuenta criterios de renta, aunque está previsto que sea así en un futuro.

Estas subvenciones para el recibo de la luz (de las que disfrutan 2,5 millones de usuarios) suman unos 150 millones de euros al año. Los pagan las eléctricas en función del número de clientes que disfruten de ese bono. Las cinco grandes (Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa, E.On y EDP) han recurrido ante el Tribunal Supremo el criterio de reparto establecido por el Ministerio de Industria. En su opinión, el bono social debe ser costeado por el Estado.

Sobre la pobreza energética, tanto el presidente de la patronal eléctrica Unesa, Eduardo Montes, como el consejero delegado de Gas Natural Fenosa, Rafael Villaseca, declararon recientemente que debe lucharse con ella, pero no a costa de sus cuentas.

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