Cara y cruz para las constructoras españolas en sus conflictos extranjeros

Por un lado, Sacyr y su victoria en la obra de ampliación del Canal de Panamá; por otro, la rescisión del contrato de OHL para la construcción de un hospital en Doha


Madrid / Colpisa

Los conflictos por sobrecostes, retrasos u otros problemas en la ejecución de grandes obras no son algo singular. Las empresas españolas se han visto envueltas en algunos el último año, con suerte claramente dispar.

El consorcio liderado por Sacyr y la compañía italiana Impregilo empezaba el 2014 advirtiendo de que iba a parar las obras de ampliación del Canal de Panamá, salvo que las autoridades locales dieran una solución a su reclamación de casi 1.200 millones de euros por sobrecostes «imprevistos». Tras semanas de tira y afloja, que llegó a la casi paralización de los trabajos durante varios días, se llegó a un acuerdo a finales de febrero que dejaba todo en manos del tribunal de arbitraje (la junta de resolución de conflictos prevista por contrato).

Prácticamente doce meses después, el pasado 1 de enero, Sacyr y sus socios lograban una primera victoria parcial en dicha instancia, al reconocerse su derecho a cobrar parte de los excesos de gasto en que habían incurrido. En concreto, se les aceptaron la mitad de los 463 millones de dólares que los contratistas reclamaron al inicio de las obras.

Alegaban problemas imprevistos con el basalto (no lo hallaron ni en el lugar ni en la cantidad y calidad prometida) y con la mezcla de hormigón, que habían encarecido los costes. El tribunal de arbitraje consideró que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) fue «negligente» y actuó «injustamente» para eludir su culpa. Es, sin embargo, solo un primer capítulo de la pugna. La ACP ya ha recurrido la decisión -se prevén tres instancias distintas- y sobre la mesa aún hay reclamaciones por valor de más 2.000 millones.

¿Favoritismo local?

Esa ha sido la cara, pues la cruz llega de Oriente Medio. En julio, Catar rescindía a OHL el contrato para la construcción de un hospital en Doha. La obra, adjudicada en el 2008 por 1.759 millones de euros, estaba ejecutada al 95 %, según el grupo. Apenas una semana después, el contrato pasaba a manos de un grupo presidido por el anterior emir de Catar. OHL y sus socios presentaron una demanda de arbitraje en la que reclaman 783,5 millones.

Ahora el riesgo de quedarse fuera es para Isolux en Brasil. El gobernador de São Paulo amenazó el viernes con rescindir su contrato para terminar la línea 4 del metro. El argumento, otra vez, un supuesto retraso en las obras.

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