Tres años de reforma laboral, 56.600 empleos menos en Galicia

Pese a la caída de la ocupación, hay menos parados por la pérdida de población activa


redacción / La Voz

Han pasado ya tres años desde su entrada en vigor, el 12 de febrero del 2012, pero la reforma laboral aprobada en los primeros meses de la legislatura todavía escribe su balance en números rojos. Da igual la fuente estadística que se escoja. Todas coinciden en que hoy hay en Galicia menos gente trabajando que la que había antes de que cambiara la normativa que regula las relaciones laborales. La encuesta de población activa (EPA), que es el estudio homologado a nivel europeo, estima que la comunidad ha perdido 56.600 ocupados desde el primer trimestre del 2012, una destrucción de empleo que, si se atiende a las cifras de afiliación a la Seguridad Social, se rebajaría hasta los 27.500 puestos de trabajo.

Idéntica tendencia se registra en el conjunto de España, donde pese al acelerón que ha dado la economía en el 2014, año en el que se crearon casi 434.000 empleos, hay 196.000 ocupados menos que hace tres años.

Replica el Gobierno, y un buen puñado de analistas, que no solo era de esperar que se destruyera empleo en los primeros meses de aplicación de la reforma, sino que, de no haber introducido medidas de flexibilización, la segunda recesión -con caídas del PIB del 2,1 y del 1,2 % en los años 2012 y 2013- habría sido una trituradora de empleo mucho más potente.

El Ejecutivo prefiere centrar el foco en la caída del desempleo, que en estos tres años ha caído en 2.100 personas en la comunidad, según la EPA, aunque las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal en la comunidad contabilizaban en enero 12.282 demandas de empleo menos que en el mismo mes del 2012, justo antes de que se aprobara la reforma laboral.

¿Y por qué baja el paro si hay menos gente empleada? Pues porque la falta de expectativas laborales, que ha provocado un fuerte movimiento migratorio, y el envejecimiento de la población -fenómeno especialmente acusado en Galicia- han diezmado la población activa, de forma que hoy hay en la comunidad 58.600 personas menos dispuestas a trabajar o, por lo menos, a buscar activamente un empleo.

Y, aunque la tendencia ha cambiado en los últimos meses -ayer mismo Asempleo calculaba que un tercio de los inactivos gallegos han vuelto a incorporarse a la fuerza laboral por la mejora de la coyuntura-, los sindicatos esgrimen que el peor legado de la reforma es la precarización del empleo, que provoca que casi 300.000 trabajadores gallegos (tres de cada diez) cobren menos del salario mínimo y que un 45 % de los asalariados no lleguen ni a mileuristas.

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