El jubilado medio gallego no podrá beneficiarse de la reforma fiscal

Sus bajos ingresos le eximen del IRPF, por lo que no le influye la menor retención


Madrid / La Voz

Menos de dos euros al mes. Es decir, ni para un par de cafés o un refresco. Esa será toda la subida que el 2015 traerá de media a los pensionistas gallegos. Y es que el bajo importe de las prestaciones de los jubilados en Galicia -solo Extremadura adelanta en ese dudoso honor- los excluye de los beneficios que la entrada en vigor de la reforma fiscal podía tener, en forma de menores retenciones en el IRPF y, en consecuencia, de más dinero disponible en su bolsillo cada mes.

Los números son elocuentes, y en el caso de la comunidad, el grueso de los pensionistas, que perciben un importe medio mensual de 738,95 euros, se quedarán como única subida -a punto de recibir la primera nómina del año- con el 0,25 % aprobada para el 2015 por el Ejecutivo.

Dado que las pensiones tributan del mismo modo que cualquier otra renta del trabajo en el IRPF, las que superen los 12.000 euros brutos anuales están obligadas a declarar y se les aplica una retención creciente en función de su cuantía. Pagar al fisco, que en principio podría resultar poco agradable, se convierte, con los cambios que introduce la reforma tributaria este año, en una vía para tener más liquidez, pues las retenciones se han reducido.

La paradoja de Galicia es que la pensión media -la que incluye todas las prestaciones del sistema: jubilación, viudedad, orfandad, incapacidad y favor familiar- es muy baja. Los 738,95 euros mensuales que, de media, perciben casi 750.000 gallegos, suponen unos ingresos anuales de 10.345 euros (cálculo en 14 pagas), es decir, muy lejos de los 12.000 que a partir de este año marcan el mínimo exento de tributación, y de los 11.200 que regían hasta el pasado año. Tampoco en el caso de las pensiones de jubilación se llega a esos 12.000; se queda en unos 11.700.

En todo caso, aquellos pensionistas gallegos que estén por encima de la media y superen los 12.000 euros al año tendrán una subida de facto en su pensión por la reducción en el IRPF.

La reforma fiscal sí la notarán pensionistas de otras comunidades con prestaciones medias más elevadas. De hecho, utilizando los últimos datos de pensiones del Ministerio de Empleo, correspondientes al pasado diciembre, un jubilado que cobrase la pensión media bruta, ligeramente por encima de los 1.000 euros, vería reducirse su retención en el IRPF, que pasaría del 7,19 % del 2014 a estar por debajo del 5 % este año, lo que se traduciría en un incremento neto mensual cercano a los 30 euros (casi un 3 % más). En todo un año, 385 euros.

Es decir, que en la práctica, el pensionista medio en España experimentará en los próximos días una revalorización de su renta notablemente superior al cuarto de punto oficial (2,52 euros mensuales, 35,28 al año) aprobado por el Gobierno, gracias al benéfico, en este caso, impacto fiscal.

Las prestaciones medias serán las más beneficiadas, ya que en el caso de las pensiones más bajas -con Galicia como ejemplo-, no alcanzar el mínimo para tributar les perjudica. Y lo mismo ocurre con las de mayor cuantía, porque la rebaja introducida en el IRPF es menor. El pasado año la pensión máxima en España estaba en 2.554,49 euros al mes, que la subida del 0,25 % situará en 2.560,80 euros. La caída de la retención les supondrá un incremento neto del 0,39 % (apenas 8 euros al mes).

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