Las empresas que sobrevivieron a la crisis apenas tiran aún del empleo

Solo la mitad de los nuevos autónomos logra mantenerse durante tres años


santiago / la voz

Los signos positivos de recuperación de la actividad económica parecen haber relegado a un segundo plano el debate de fondo más trascendental: qué modelo se construirá para el futuro. Y los indicios actuales no son nada alentadores. Aumenta el empleo precario, a tiempo parcial, y hay una desmesurada proliferación de autónomos en relación al dinamismo real de la economía. Esta fotografía del momento da cuenta de una realidad: la mayoría de las empresas que sobrevivieron a la crisis tienen todavía una escasa capacidad para tirar del empleo estable y de calidad. Y ello tiene que ver, en gran medida, por su reducido tamaño, lo que limita su productividad y frena su potencial para generar nuevos ocupados. Esa es, a grandes rasgos, la principal conclusión de un reciente informe de la Fundación BBVA, titulado Un desarrollo inteligente para la economía española, dirigido por el catedrático Francisco Pérez. La estrategia es clara: son necesarias empresas más grandes y emprendedores mejor formados. En España, cuatro de cada diez autónomos no tienen ni siquiera estudios básicos.

Durante los años de crisis, de cada cien empleos nuevos generados por empresas en todo el Estado solo 55 se mantenían cinco años más tarde. Una proporción baja si se compara con Alemania (75) o Italia (68). Un desequilibrio que tiene que ver con la mayor mortalidad empresarial y la poca capacidad de crear empleo de las empresas que sobrevivieron. Aquí han jugado un papel central los autónomos: entre el 2007 y el 2012, siete de cada diez sobrevivía un año, y solo la mitad tres. «El papel de las empresas es clave en el crecimiento, puesto que el sector privado representa el 80 % del empleo y de la inversión, pero la productividad de las grandes dobla a la de las microempresas», explica el documento del BBVA.

El 94 % del tejido empresarial de España son microempresas de hasta nueve empleados y entre todas ellas generan casi el 40 % del empleo privado. Las denominadas pymes suponen el 6,1 % del total de compañías y absorben el 35 % de los puestos de trabajo. Y el 25 % restante del empleo lo crea la gran empresa que, sin embargo, representa solo el 0,1 % del tejido productivo, un porcentaje que contrasta con el de Alemania (0,5 %) y Reino Unido (0,4 %).

Desarrollo inteligente

La estrategia planteada por los expertos para que España pueda impulsar un modelo sólido que le permita resistir mejor escenarios futuros choca, frontalmente, con la doctrina imperante de adelgazar el gasto público. El documento no solo propone incrementar los recursos de la política educativa, sino el fortalecimiento de un sector público que permita un crecimiento socialmente inclusivo, que corrija la desigualdad y la pobreza heredada de la crisis.

Para ello, según los autores, resulta indispensable una reforma fiscal ambiciosa que establezca un reparto de las cargas tributarias que sea más justo que el actual, impulsar la lucha contra el fraude por la vía educativa y coercitiva y, por último, perseguir la economía sumergida.

La mejora de los servicios públicos también pasa por revisar la ordenación competencial de las Administraciones, de forma que se eviten duplicidades, fijar las prioridades de gasto y establecer una gestión pública ordenada a resultados.

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