El precio de la vivienda toca fondo después de caer un 18 % en Galicia

El FMI se suma a los entidades que diagnostican el final del reajuste del sector inició tras el crack del ladrillo en el 2007. Los precios bajaron en Galicia 13 puntos menos que en el resto de España


Lo vaticinan desde hace tiempo la banca y los sectores con más intereses en el mercado de la vivienda. Pero ahora lo suscribe hasta el propio Fondo Monetario Internacional (FMI). El precio de la vivienda ha tocado fondo en España. Después de seis años de intenso reajuste tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el metro cuadrado estabiliza su cotización. El último informe elaborado por ST Sociedad de Tasación acredita que la caída de los precios se redujo en la segunda mitad del 2014 a niveles anecdóticos, con una rebaja del 0,4 %. En Galicia, cuyo mercado no está expuesto a las tensiones de otras comunidades, la reducción fue aún menor, y se quedó en un 0,2 %. Desde que los precios alcanzaron su máximo histórico en el 2007, la vivienda de nueva edificación ha visto mermado su precio en un 31,3 % en España y en un 18 % en Galicia.

Tras el último ajuste del 2,2 % experimentado el año pasado, un piso nuevo de 100 metros cuadrados sale en la comunidad gallega por 146.300 euros, cuando en el conjunto de España el acceso a una vivienda con esa superficie requiere un desembolso de 199.400. Entre las principales ciudades gallegas, esa adquisición sale más cara en A Coruña, con un precio medio de 1.605 euros el metro cuadrado. Por contra, el mercado más asequible está en Ferrol, con 1.160. Vigo es la urbe en la que más se ha abaratado la vivienda. En junio del 2008, un piso de 100 metros cuadrados costaba de media 200.000 euros. Hoy está a la venta por 141.700. Hace seis años, la ciudad más poblada de Galicia tenía los precios más altos (2.000 euros por metro). Ahora la superan A Coruña (1.605), Santiago (1.467) y Ourense (1.439).

Pero el mercado inmobiliario difícilmente bajará más, pese a que la oferta deberá seguir su adecuación a una demanda muy inferior a la que había antes del 2008. El FMI subraya en su informe que la contracción de los precios ha rebasado el 25 % en España, Dinamarca, Irlanda, Reino Unido y Holanda. Aunque en su reflexión sobre el bum inmobiliario advierte que España e Irlanda han pagado un peaje más alto por su mayor «exceso de construcción» en la década pasada. Además de un descenso más pronunciado de los precios de la vivienda, los dos países más atados a la economía del ladrillo han sufrido mayores incrementos del desempleo en un sector con un peso determinante y más caídas en la edificación. Todo esto, apostilla el organismo internacional, ha contribuido a engordar una deuda del sector privado que «lastra el crecimiento». El FMI aplaude la adopción de medidas orientadas a reactivar el mercado de la vivienda y prevenir que se reproduzcan errores como los que inflaron la burbuja.

Pero también demanda decisiones que son tan ambiciosas como discutibles, en un contexto en el que la demanda todavía está en vías de recuperación y en el que al grifo del crédito todavía le queda mucho recorrido. Es el caso de la supresión gradual de las deducciones por créditos hipotecarios que propugna. Sin estabilidad laboral y acceso a liquidez no habrá demanda de vivienda. El afianzamiento de la recuperación económica es imprescindible para que la rueda vuelva a girar y el mercado de la vivienda se reactive.

Por ahí van los análisis de los expertos. En su balance sobre el comportamiento del mercado en el 2014, ST Sociedad de Tasación señala que ha estado condicionado por tres indicadores económicos: la tendencia decreciente del euríbor (referencia de los créditos hipotecarios), un IPC que se ha mantenido plano durante todo el ejercicio y el ritmo ligeramente decreciente que ha seguido la tasa de desempleo y que los técnicos prevén que posiblemente tenga continuidad en los próximos meses.

Esto estimulará la decisión de compra, aunque lo determinante es que el crédito fluya. Sociedad de Tasación constata al respecto que la ligera reactivación experimentada en el 2014 es consecuencia de la «relativa relajación en las dificultades para obtener financiación». En su diagnóstico para este año, marcado por la previsión de que la economía española mantenga la «tendencia ascendente iniciada en el 2014», pronostica que la demanda empezará a repuntar, «al mismo ritmo en que vaya creciendo el nivel de empleo de calidad y el flujo de financiación». También augura continuidad a la transformación de las operaciones de venta en contratos de alquiler, con o sin opción de compra. Eso sí, los expertos lamentan que la incertidumbre laboral, «que continúa en cotas elevadas», mantendrá el esfuerzo de las economías familiares en niveles similares a los del 2014, lo que dificultará la adquisición de vivienda nueva.

La buena noticia es que los débiles síntomas de recuperación del sector que se esbozaron hace un año parecen ahora más firmes. Aunque siguen siendo eso: síntomas.

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