No va más: el mejor casino de Las Vegas también sucumbe

En bancarrota el lujoso Caesars Palace, en manos del mismo fondo que Evo Banco

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Nueva York / Corresponsal

No deja de tener su aquel que un casino se declare en bancarrota. Pues eso mismo es lo que ocurrió ayer. Y además, no en cualquier casino. Le ha sucedido al más famoso de la ciudad de juego más famosa, el Caesars Palace de Las Vegas. Y como ocurrió con la caída del Imperio Romano, esa cultura a la que aluden tanto el nombre como la barroca decoración del famoso recinto (alberga un hotel y una sala de juegos), esto se veía venir desde hace tiempo.

La compañía propietaria de este casino y de otros cuarenta similares que funcionan en Estados Unidos y Canadá, Caesars Entertainment Operating (CEOC), ha tenido pérdidas durante cinco ejercicios consecutivos, y lo que ha pasado era lo previsible. Ahora bien, explicación a cómo ha llegado a este punto de no retorno es diferente en función de a quién se escuche.

En el año 2006 dos grupos de inversiones, Apollo Global (que es el fondo que compró Evo Banco a Novagalicia, a través de una de sus filiales) y TPG Capital, iniciaron conversaciones para comprar la firma que gestionaba ese emblemático espacio. En aquel momento, con la economía boyante, en pleno crecimiento mundial, el sector del juego se veía como una inversión muy rentable. Pero las conversaciones se alargaron y acabaron cerrándose en el 2008, solo unos meses antes de la caída de Lehman Brothers (septiembre) y el comienzo de la crisis. Así que lo que parecía una buena inversión se convirtió en un problema para esos inversores cuando los ciudadanos inmersos en la crisis dejaron de jugar.

A partir de ahí es donde las opiniones sobre lo sucedido difieren. Según el relato de bastantes acreedores, los propietarios no supieron manejar la situación y dejaron que el negocio se fuera hundiendo porque no invirtieron el dinero que hacía falta para capear el temporal. Versión opuesta: según los fondos de inversión, no había nada que hacer.

Pero lo cierto es que su competidor más directo, Las Vegas Sands, la empresa del magnate Sheldon Adelson, el impulsor del fallido Eurovegas en Madrid, que estaba en la misma situación, buscó mercados que no estuvieran en crisis, dirigió su mirada hacia Asia y ha conseguido no solo no tener pérdidas sino obtener ganancias en los últimos años.

La dirección de CEOC tuvo que acudir ayer a un tribunal para declararse en bancarrota. Será un juez el que decida si es viable el plan presentado por la empresa para salir del crac. Esa hoja de ruta pasa por reducir la deuda de 10.000 millones de dólares (8.500, en el canje a euros) a 8.600 millones (7.400) y rebajar los intereses anuales del pasivo en un 75 %. Si el juez lo aprueba, la empresa podrá seguir funcionando, volver a organizar sus lujosos eventos sociales (como entregas de premios con grandes estrellas de cine), y en el mítico Caesars Palace seguirá escuchándose su frase más repetida: «No va más».

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