¿España en deflación? No haga caso

ECONOMÍA

16 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Algunos la han visto como el Robin Hood de la economía, dedicada a enriquecer al pobre y a empobrecer al rico. La verdad es que esta lectura es un poco idílica aunque tiene algunas dosis de verdad. El capital que pedimos prestado, por ejemplo para adquirir una casa, no varía con el crecimiento de los precios, pero nuestra nomina, sí. Por tanto, si la inflación eleva nuestro salario, pero no la deuda, esta tiende cada día a ocupar un menor peso en nuestro presupuesto familiar, liberándonos renta para dedicarla a otros bienes. Es decir, enriquece al endeudado.

Por el contrario, como la remuneración al ahorro suele ir por detrás del coste de la vida, empobrece al rentista. A través de este razonamiento, y con un poco de imaginación, es como algunos llegan a vincular a Robin de los Bosques con la inflación. El ejemplo de la sal ?sería más acertado: no podemos vivir sin ella y en un exceso nos mata.

Actualmente algunos afirman que estamos en una fase deflacionaria. Ni caso. Los precios energéticos están en caída libre, especialmente el del petróleo, de tal modo que hunde estadísticamente un índice basado en medias ponderadas.