Por 360 euros nadie trae un hijo al mundo

De media los jóvenes de entre 26 y 35 años cobran un sueldo de 13.914 euros


¿Usted tendría un hijo para que la Xunta le aplique una deducción fiscal en su declaración de la renta? Yo no (y tengo dos). Tampoco conozco a nadie que haya tomado la decisión de ser padre pensando en esta ayuda. Y mucho menos si el sueldo que cobra es, como mínimo, calificable de ridículo. Ridículo, sí. Argumentemos: en Galicia hay 295.135 mujeres y 321.632 varones que tienen entre 18 y 45 años y están trabajando. Son ellos el colectivo más proclive a tener descendencia. Pero ¿cuál es su salario?. De media, los jóvenes de entre 18 y 25 años reciben 6.394 euros al año, casi un 30 % por debajo del salario mínimo interprofesional, y los que tienen entre 26 y 35 años cobran un sueldo medio de 13.914 euros. Con estas cantidades son pocos los ciudadanos que, con cierto sentido común, deciden tener un hijo, ni siquiera aunque tengan derecho (como es el caso en estos tramos de renta) a una subvención directa de 360 euros por el primer descendiente, 1.200 por el segundo y 2.400 por el tercero y sucesivos. Esta ayuda partirá de la Consellería de Traballo y se aprobará en los próximos meses con efecto retroactivo.

Démosle una vuelta más a los datos, que no pueden ser más fiables, ya que forman parte de la estadística sobre el mercado de trabajo de la Agencia Tributaria. Analizándolos de manera prudente, los técnicos de Gestha estiman que un 21,3 % de los trabajadores gallegos de 18 a 45 años, es decir unas 43.963 personas, engrosaron las listas del paro en algún momento del año. En su situación, por mucha ayuda que reciban ¿tendrán ánimo para tener un hijo? ¿Y dos? ¿Y tres?

Según cálculos de los subinspectores de Hacienda, en la franja de edad fértil de entre 26 a 45 años se calcula que hay 93.000 hombres y 80.400 mujeres que reciben prestaciones por desempleo. ¿De cuánto? Ridículas también. Son estos condicionantes, argumenta José María Mollinedo, representante de Gestha, los que limitan de hecho la natalidad y, en consecuencia, impiden la posibilidad de aprovechar las ventajas fiscales. Fíjense en tabla adjunta. Solo un 5 % de declarantes se benefician en Galicia de las ayudas por nacimiento de retoños. Se deduce así que están sobrevaloradas. Para fomentar la llegada al mundo de retoños quizá fuese más eficaz reducir el paro juvenil, mejorar la estabilidad en el empleo, aumentar los salarios y, quizá -advierte Mollinedo-, «sustituir las deducciones fiscales por ayudas directas. Más escuelas infantiles públicas, más transporte escolar gratuito, más becas. Esas medidas sí dispararían la natalidad aunque supusiesen un gasto mayor que los 15 millones de deducciones invertidos a través del IRPF-2012 (último año disponible) para fomentar los nacimientos en Galicia

Gestha va más allá. Considera que la Agencia Tributaria debería ser más ambiciosa en la lucha contra el fraude pues se observa que el nuevo incentivo a la natalidad se estima que llegará a un 70 % de los trabajadores (al menos hasta que Traballo no apruebe sus ayudas) y al 79 % de los empresarios. Son los que declaran por debajo de los 22.000 euros anuales. ¿Imposible? No, cierto. Es palabra de Hacienda. Ahora solo el tiempo dirá si al presidente Feijoo y al resto de los gallegos estas ayudas les acabarán convenciendo.

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