El nuevo escenario griego abre el interrogante al fin de la austeridad

El contexto político que se ha abierto en Grecia ocasionará algunas turbulencias en los mercados, pero el hecho de que todas las formaciones helenas no se cuestionen salir del euro apenas incidirá en el actual planteamiento económico de la eurozona


Mucho daño le ha hecho Correa a los ideólogos de las nuevas formaciones de izquierda, como Syriza o Podemos, con su concepto de «deuda ilegítima». El presidente de Ecuador, dentro de su campaña de imagen, vende magistralmente una y otra vez su rebeldía ante los mercados, seduciendo a aquellos que creen que uno puede hacer borrón y cuenta nueva, de tal modo, que todo compromiso pasado es eso, pasado. Nada más alejado de la realidad. Correa ha cumplido siempre con todos sus compromisos internacionales. Cierto es que en su día y bajo un marco de máxima liquidez petrolera amagó con un default selectivo, dirigido a esa deuda «ilegítima». Esa amenaza hundió el valor de los títulos de la deuda cuestionada en los mercados secundarios, de tal modo que el bono que costaba 1.000 dólares pasó a valer 270 dólares. Aprovechando los excesos de tesorería de su Administración, provenientes de los nuevos ingresos del petróleo ecuatoriano, salió al mercado y la recompró a menos del 30?% de su valor. Esa fue la jugada maestra de Correa, sofisticada y avalada por un tesoro público cargado de dólares. Pero, nunca dejó de pagar. Hoy, los mercados financieros no desconfían de Ecuador y a diferencia de Venezuela o Argentina, es uno de los principales receptores de inversión exterior de América Latina.

Ese discurso agresivo ante la deuda, rupturista, del Correa de los primeros tiempos, es el que hoy se escucha en Grecia y que intimida a los mercados financieros internacionales. A inicios de septiembre, la rentabilidad del bono griego a diez años llegó a ser el 5,6?%; el día 31 de diciembre estaba a 9,60?%. Prácticamente el doble ¿Y por qué? Miedo. Si el coste de la deuda era alto este verano para el pueblo griego, hoy ya es el doble de alto. Tanto es así que el origen del temor, Syriza, empieza a echar balones fuera mostrando un catálogo de medidas, en caso de entrar a gobernar, que le pueden gustar a uno o no, pero en ningún caso van encaminadas a retirar a Grecia de la esfera financiera internacional. De hecho, están sustituyendo en su discurso el concepto de «deuda ilegítima» por «renegociación de la deuda». Este cambio cualitativo es crucial para España porque nos anuncia que el debate griego será eso, solo griego ¿Qué renegocian la deuda? Ya lo han hecho en el pasado y no ha pasado nada. Atenas desapareció de las portadas de la prensa económica cuando Alemania aceptó abaratar el coste de la misma, ampliar los plazos de pago y suavizar el ajuste. Lo hemos olvidado ¿verdad? Ese acuerdo fue mucho más que una renegociación, fue todo un rediseño del plan de rescate ¿Y los mercados? Aplaudiendo. Siempre afirmo que los mercados financieros si a algo se asemejan es a un burro, golpéelos y le cocearán; muéstrele estímulos e irán hacia donde usted desee. Por tanto, mientras los necesitemos, mejor llevarlos a nuestro camino que iniciar una guerra en la que solo habrá un perdedor, el ciudadano.

En todo caso, Grecia está sometida a una campaña política meditada, en la que Antonis Samarás un día tras otro le dirá a todo el que quiera escucharle aquello de «yo o el caos». En la medida en la que los mercados crean su discurso, que con toda seguridad será amplificado por la banca de inversión, veremos algunas turbulencias en España, especialmente en los mercados bursátiles y en la cotización del euro. Para los amantes del parqué está claro que enero puede darle más de un disgusto importado desde Atenas, pero sobre el euro, no pasa nada. Un pequeño empujón para colocarlo en la horquilla del 1,10+1,20euros/USD no hará ningún daño, al contrario, facilitará nuestras exportaciones. El petróleo sigue cayendo, por tanto, aunque nos cueste un poco más comprar un dólar, queda compensado por las caídas del precio del barril.

La decisión adoptada por el FMI estos días de suspender las negociaciones sobre el programa de asistencia a Grecia, aun siendo lógica, pues, por un lado, el país no tiene, en el corto plazo, necesidades de financiación y por otro, ¿por qué negociar con un Gobierno que a lo mejor no está dentro de un mes?, generó un claro nerviosismo en los mercados. Y como está tan claro que las plazas financieras se ponen histéricas en cero con cinco, tampoco debemos descartar que más de uno utilice el temor no solo como un arma política, sino también como un buen instrumento de especulación financiera. La gran incógnita reside, por tanto, en saber cómo va a reaccionar Syriza ante esta estrategia ¿Se refugiará en su zona de calor ideológica, o por el contrario, lanzará un discurso de puentes hacia Europa? La pelota está en su tejado, es evidente y su discurso político alterará nuestra vida cotidiana. En todo caso, ya ha advertido que no se plantea salir del euro; y este compromiso político no es ninguna estupidez. Si deseas estar en un club has de acatar sus normas; y en la medida que ellos admiten las reglas de juego de la Unión Europea y la Eurozona, es fácil deducir que lo más arriesgado que el futuro nos puede mostrar es un país inconforme, que no rebelde, con las normas de convivencia que nos ha impuesto Alemania. Y si esto fuera así, los mercados financieros, que tan a la contra están jugando hoy con Grecia, mañana podrían ser sus grandes aliados. Solo debemos recordar que cada vez que en Europa se cuestiona el discurso germano de la austeridad las bolsas suben. ¿Ayudará una Grecia gobernada por Syriza a desmontar este discurso? Es una posibilidad. Hay mar de fondo en Europa y ellos pueden ser el detonante.

En todo caso, pase lo que pase, la España de hoy está en otra liga y no porque seamos mucho mejores que en el 2010, sino porque ni Alemania ni Francia están por permitir una nueva crisis del euro. Las líneas vitales de nuestro país son correctas, el Estado se financia con facilidad y a tipos irrisorios, el superávit primario está a la vuelta de la esquina, el consumo vuelve a dar señales de vida, la inversión privada ha resucitado y los niveles de apalancamiento de las empresas y las familias se han moderado. Por tanto, salvo para inversores bursátiles y traders de divisas, el futuro inmediato de Grecia no traerá excesivas turbulencias. En todo caso, si el resultado electoral se decanta por Syriza será apasionante observar su lucha con Alemania por derrotar la Europa de la austeridad. La pelea entre el ratón y el elefante. Ese debate, en la medida que sería europeo, sí nos afectaría y por tanto tendríamos que seguirlo de cerca en España.

Si gana Syriza será interesante la pelea entre el ratón y el elefante en la lucha con la austeridad como protagonista

Venancio Salcines es presidente de la Escuela de Finanzas

vsalcines@escueladefinanzas.edu.es

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