Una liebre que se levantó en mayo del 2013


Fue en mayo del 2013 cuando el FROB ordenó a Bankia que revisara con detalle todas las retribuciones otorgadas entre el 2008 y el 2012 por su principal antecesora, Caja Madrid (que en el 2011 se fusionó con otras cinco entidades de ahorros para alumbrar el citado banco). Fruto de aquel trabajo, en septiembre se le remitió la documentación correspondiente. Cinco meses después, ya en febrero de este año, el FROB ordenó a Bankia encargar un estudio forensic -esto es, un análisis especializado con técnicas fiscales y financieras- que fue realizado por la consultora PwC. Y su conclusión como «tercero independiente» fue que altos directivos de la caja de ahorros engordaron sus nóminas sobremanera entre el 2007 y el 2010.

Aunque el FROB no ha precisado quiénes son esos «altos directivos» bajo sospecha, ni tampoco en qué cuantía concreta se habrían beneficiado de los pagos irregulares descritos, a finales del 2007 una decena de personas componían dicha cúpula, encabezados por el propio Miguel Blesa y su mano derecha, Ignacio Sánchez-Barcoj. El resto eran Juan Astorqui, Carlos Martínez, Ramón Ferraz, Rafael Spottorno, Matías Amat, Carmen Contreras, Mariano Pérez Claver, y Ricardo Morado, algunos de los cuales ya declararon como imputados en el caso abierto por la polémica adquisición de un banco en Florida por Caja Madrid.

Blesa dejó la presidencia de la entidad en enero del 2010. El testigo lo recogió Rodrigo Rato, al frente pues de la caja en el último año de las irregularidades.

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