Martinsa gana tiempo con un plan de pagos que la banca no aprueba

Aplaza unos días la amenaza de liquidación al presentar la propuesta al juez

La banca calcula que Martinsa ha inflado más de un 400 % los activos que pretende colocarle.
La banca calcula que Martinsa ha inflado más de un 400 % los activos que pretende colocarle.

Redacción / La Voz

Martinsa-Fadesa registrará hoy ante el Juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña su propuesta de modificación del plan de pagos con el que en el 2011 emergió del mayor concurso de acreedores de la historia de España. Será sobre la campana, en el último día del plazo, pero el trámite no despeja las incógnitas sobre el futuro de la promotora, a punto de asomarse al precipicio de la liquidación. Y es que, según fuentes financieras, el texto que se presentará al juez no tiene el visto bueno de la banca. O, al menos, del volumen de acreedores suficiente para arrastrar a los demás al acuerdo.

La compañía necesita la adhesión de entidades financieras que representen el 75 % de su pasivo. Y para ello no le llega con las cuatro que lideran el comité negociador (Sareb, Caixabank, Popular y Abanca), que suman algo menos del 61 %, sino que necesita convencer al menos a otras tres. Y las cuentas no dan.

Presentada formalmente la propuesta de modificación de convenio, el juez deberá determinar (podría ser hoy mismo) el calendario para su votación, durante el cual quedaría en suspenso la amenaza de liquidación -en la que, sin este trámite, entraría de forma automática el 31 de diciembre, cuando incurriría en el segundo impago consecutivo de la cuota anual de la deuda concursal- y la compañía tendría una mínima prórroga para intentar cerrar un pacto con las entidades financieras para tratar de convencerlas de que es mejor un mal acuerdo que un escenario extremo, el de la liquidación, que tampoco les ofrece demasiadas garantías de cobro.

Pero el juez también podría, apuntan fuentes conocedoras del proceso, abrir un proceso de análisis de la propuesta para estudiar su viabilidad y asegurarse de que protege los intereses de los acreedores, especialmente de los minoritarios.

Una propuesta que se ha ido perfilando durante el fin de semana, pero que no ha variado sustancialmente desde la semana pasada, cuando Martinsa planteó a los bancos (que tienen atrapados 5.500 millones en la inmobiliaria, aunque la operación se centraría en poco más de 3.500, principalmente pasivo ordinario) una quita superior al 70 % de la deuda -que la compañía estaría dispuesta a rebajar al 66 %-. El resto se pagaría mediante un canje de deuda por capital que, en la práctica, le daría a la banca las riendas de la inmobiliaria, ya que pasaría a controlar un 70 % de la misma, mientras que el 30 % restante quedaría en manos del actual presidente, Fernando Martín, y sus socios.

Dudas sobre la propuesta

La continuidad de Martín es una de la incógnitas que rodean la negociación, puesto que algunas entidades abogan abiertamente por descabalgarlo de la gestión y sustituirlo por alguien de la confianza de los bancos. Tampoco les convence a estos la calidad de los activos que pretende endosarles la compañía, que esta valora en 990 millones de euros, pero que los expertos contratados por las entidades tasan en 237.

Pero el impago de la deuda no es la única amenaza que se cierne sobre Martinsa, que debe también rellenar un abultado agujero patrimonial que la colocaría en causa legal de disolución a partir del 1 de enero si no se prorroga el régimen transitorio que durante los últimos años ha salvado a las inmobiliarias de la quema, al contabilizar la depreciación de los activos.

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