Martinsa agota los plazos con la banca para esquivar la liquidación

Presentará su propuesta final a los acreedores 48 horas antes de que venza el plazo, incluyendo quitas, canje de deuda por capital y entrega de activos

Promoción inmobiliaria de Martinsa-Fadesa en Miño, uno de los símbolos del crac del ladrillo.
Promoción inmobiliaria de Martinsa-Fadesa en Miño, uno de los símbolos del crac del ladrillo.

Redacción / La Voz

Fernando Martín está apurando hasta el último momento la negociación para tratar de evitar la liquidación y fin de Martinsa-Fadesa, una de las mayores inmobiliarias de España, en concurso de acreedores desde hace 6 años. Está a punto de descolgarse, por segundo año consecutivo, del pago de la deuda a sus acreedores (440 millones de euros tiene que abonar antes del día 31), e incumpliría así el convenio, lo que supondrá la disolución de la compañía.

Para evitarlo, lleva varias semanas negociando con la banca una modificación del acuerdo. Tiene hasta ese día 31 y la última propuesta que les presentará a los acreedores no llegará hasta apenas 48 horas antes. Según las fuentes consultadas, Martinsa trasladó ayer a los bancos que será entonces cuando les presente su plan, e inmediatamente después se lo llevará al juez concursal. Si no se acepta esa modificación en la hoja de ruta, a Fernando Martín solo le quedaría una salida: la liquidación. Adiós a una sociedad que llegó a facturar más de 825 millones de euros tras adquirir la gallega Fadesa en el 2007, por la que Fernando Martín pagó más de 4.000 millones de euros.

La banca sigue sin ver nada claro el futuro de la inmobiliaria. Tiene atrapados en la empresa más de 5.500 millones de euros en pasivo, aunque lo que se discute afecta a unos 3.550. Los más expuestos son Caixabank, Popular, Abanca y, sobre todo, la Sareb (el banco malo inmobiliario). Son los que están negociando en representación de casi una veintena de financieras.

En informes internos, los analistas de los bancos acreedores coinciden en que ninguno de los dos escenarios parece nada positivo. Por un lado, la propuesta de viabilidad, a siete años, incluye un canje de deuda por una serie de activos que la compañía valora en 990 millones, pero los expertos contratados por la banca (Irea y Allen&Overy) creen que no valen más de 237. Incluye, además, una quita en la deuda del 78 % que también parece inasumible. En caso de liquidación, sin embargo, habrá que atenerse al plan que presente el administrador concursal. Y ahí no hay ninguna seguridad de que se recupere algo; es más, puede que los bancos, admiten las fuentes consultadas, se queden sin nada.

Martinsa también ofrece un canje de deuda por acciones, de tal forma que los bancos pasarían a controlar más de la mitad de la inmobiliaria. Es algo parecido a la solución dada para otro gigante inmobiliario en problemas, la compañía pontevedresa San José. Y ajustes en la plantilla para conformar una sociedad mucho más reducida.

Hasta el pleito con Jove

Entre otras cláusulas, la propuesta que ha llegado en los últimos días incluye el cobro a la banca de una hipotética sentencia favorable en el pleito que desde hace años mantiene contra Manuel Jove, quien le vendió Fadesa en el 2007. Argumenta Fernando Martín que hubo un engaño en la tasación de algunos activos; pero hasta la fecha un juzgado de primera instancia y el TSXG han dado la razón al empresario coruñés. El caso está en el Supremo, y el fallo se conocerá posiblemente en el primer semestre del 2015. Martinsa, además de lo que diga la sentencia, se expone a unas costas judiciales de unos 60 millones de euros.

Hay otra posibilidad encima de la mesa: que la inmobiliaria pague el 1 % de la deuda no financiera y los bancos le den una prórroga hasta marzo del 2015 para renegociar las condiciones. Una patada hacia delante en un futuro gris oscuro.

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