Bankia provoca un cisma inédito

El Banco de España se revuelve y defiende su profesionalidad tras acusarlo De Guindos de mirar a otro lado en la salida a Bolsa, y el fiscal, de poner trabas a la investigación

Linde y De Guindos, en junio del 2012 cuando negociaron juntos el rescate bancario.
Linde y De Guindos, en junio del 2012 cuando negociaron juntos el rescate bancario.

Redacción / La Voz

En un gesto infrecuente en una entidad extremadamente discreta hacia el exterior, el Banco de España hizo público ayer su disgusto con el ministro de Economía y, de paso, con todo aquel que cuestiona su papel como controlador de Bankia en los años que derivaron en su millonario rescate. En la última semana, el supervisor se ha visto muy expuesto después de que dos de sus peritos elaboraran, a petición del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, unos informes que desvelan que Bankia, en la etapa de Rodrigo Rato, se gestó sobre unos números falsos, y con esa mentira terminó saliendo a Bolsa y atrapando a miles de pequeños accionistas.

De la lectura de esos informes se concluye que ni la CNMV ni el Banco de España estuvieron atinados con su trabajo. Pero, por si quedaba alguna duda, fue el propio ministro de Economía el que los señaló directamente el miércoles en el Congreso, en una alocución nada improvisada (se le puede ver leyendo unas notas). «La salida a Bolsa de Bankia fue una decisión política, se definió por el Gobierno [de Zapatero] como una cuestión de Estado en la que forzó voluntades e hizo que los supervisores miraran hacia otro lado». Todo un golpe que luego completó: «Por mucho que la dirección de Bankia se hubiera empeñado, esta operación nunca se habría producido sin el visto bueno del Banco de España y de la CNMV».

A la acusación de De Guindos siguió otra igual de seria. El fiscal del caso Bankia, Alejandro Luzón, lamentó que tanto el Banco de España como la CNMV «facilitan con cuentagotas información». En resumen, dejación en su tarea primero, y trabas para investigar, después. Unas acusaciones severas.

Las palabras del fiscal y las del ministro (sobre todo las de este último) sentaron como un tiro en la sede del Banco de España, en cuya cúpula permanecen altos cargos que ya tenían responsabilidades cuando Bankia nació (diciembre del 2010) y salió a los mercados (julio del 2011). Son directivos muy relevantes que crecieron al lado de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el anterior y controvertido gobernador (2006-2012). Como Fernando Restoy, actual subgobernador, o Mariano Herrera, director del FROB aquellos años.

La respuesta llegó unas horas después. Luis María Linde, el actual gobernador, convocó de urgencia a su comisión ejecutiva, el principal órgano de trabajo del Banco de España, para abordar exclusivamente esas declaraciones. Fuentes consultadas aseguran que el disgusto en el Banco de España con De Guindos es notable, y que alcanza a toda la dirección. Tras la reunión extraordinaria, emitieron un comunicado de réplica, algo que hacen en contadísimas ocasiones y que supone poner distancia con un ministerio con el que había trabajado mano a mano sin discrepancias.

En esa nota, el supervisor defiende su profesionalidad, su autonomía y su disposición a colaborar con la Justicia «en cuantas causas o procedimientos así se le requiera». «La actuación como supervisor se ciñe al control de la actividad de las entidades de crédito a partir de la información elaborada por estas y teniendo en cuenta los datos económicos disponibles», dice para justificar su tarea de control. «Las decisiones de gestión son exclusiva responsabilidad de los órganos de administración y dirección de las entidades», añade dando a entender que si un banco toma la determinación de salir a bolsa, es cosa suya.

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