Las eléctricas esperan que el Gobierno pare ciclos combinados

j. m. COLPISA

ECONOMÍA

Endesa e Iberdrola han solicitado el cierre parcial de plantas de gas natural en Cádiz, Huelva y Castellón

09 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Las empresas eléctricas se resignan ante la falta de una solución por parte de Industria a la situación de los ciclos combinados, centrales térmicas que usan el gas como combustible de generación y que por diversos motivos funcionan muy bajo de su capacidad. Hace ya casi año y medio que el departamento que dirige José Manuel Soria redactó un borrador de real decreto que regula la hibernación (parada temporal) de estas instalaciones, que hoy por hoy están muy lejos de ser rentables. Un documento que aún hoy duerme en algún cajón del ministerio, y además sin visos de aprobación en un futuro inmediato. Mientras tanto, compañías como Iberdrola y Endesa solicitan, por ahora sin éxito, el cierre de algunas de sus instalaciones.

La principal tecnología de generación eléctrica en España sufre ahora las consecuencias de su particular burbuja. Alentadas por unas previsiones de demanda eléctrica que a posteriori se han revelado como exorbitadas, las empresas han invertido alrededor de 15.000 millones en la puesta en marcha de 27.206 megavatios (MW) de potencia, casi todos ellos instalados a partir del 2002. Un crecimiento que se produjo casi en paralelo al de las renovables, que vivieron su gran ciclo expansivo a partir del 2004.

Ocurre que el sistema eléctrico español no ha sabido diseñar un escenario de convivencia para ambas tecnologías de generación. Como las renovables gozan de prioridad de despacho (son las primeras en ofertar sus kilovatios en el mercado eléctrico) han dejado a los ciclos combinados sin el llamado hueco térmico. Es decir, que se encuentran a un nivel muy bajo de su capacidad de funcionamiento por la gran contribución de las energías limpias al sistema. Por ejemplo, durante los diez primeros meses de 2014 los ciclos solo cubrieron el 8,3 % de la demanda de electricidad en España, cuando en el 2008 alcanzó el 31,7 %.