Ana Botín agita el Santander

Solo 77 días después de su nombramiento, la presidenta remueve el consejo y releva por sorpresa al número dos del banco que había nombrado su padre


redacción / la voz

La cuarta generación de los Botín en el Banco Santander empieza mandando fuerte. Apenas dos meses después de su nombramiento como presidenta tras el fallecimiento de su padre, Ana Patricia Botín, la mujer más poderosa de la banca mundial, dio ayer un golpe de efecto renovando la cúpula directiva y buena parte del consejo de administración heredado. El relevo más sorprendente es el del consejero delegado: despide a Javier Marín, número dos de Emilio Botín desde abril del 2013, tras relevar al histórico Alfredo Sáenz. Y asciende a José Antonio Álvarez, un ejecutivo nacido en León, licenciado como economista en Santiago de Compostela y coetáneo de la presidenta (54 años). Llegó al banco en el 2002 y durante los últimos 10 años ha sido el director financiero. Es uno de los ejecutivos más conocidos y valorados por los inversores extranjeros que tanto poder tienen ahora en el Santander, donde su gran valedor era el propio Sáenz.

Se van, arrastrados por esta ola, dos veteranos del consejo de administración: el exministro Abel Matutes y Fernando de Asúa, que era el vicepresidente primero. Ambos por encima de los 70 años. A su asiento irán dos personas de la generación de la presidenta: Sol Daurella y Carlos Fernández, ambos de 48 años. La primera es otra sorpresa porque era consejera del Banco Sabadell hasta el jueves pasado y en su despedida no ofreció ninguna pista sobre el destino que le esperaba; al contrario, alegó que no podía dedicarle tanto tiempo al Sabadell por sus otras ocupaciones profesionales, como presidenta de la embotelladora de Coca-Cola. De ahí viene su relación con Ana Patricia Botín, que es consejera de la multinacional de refrescos. Carlos Fernández, por su parte, es un conocido ejecutivo mexicano vinculado al grupo Modelo.

El tercer movimiento ha sido nombrar al británico Bruce Carnegie-Brown vicepresidente primero, por su vinculación al mundo financiero anglosajón. Y liquidar el resto de numeraciones para las otras dos vicepresidencias. Otra ruptura visible con el pasado más reciente.

Las explicaciones

El consejo del Santander logra así internacionalizarse y feminizarse algo más (un tercio son mujeres). Y, sobre todo, rejuvenecerse (la media supera ampliamente los 65 años).

Eso, la renovación, aparece como la justificación más clara de estos inesperados cambios. Pero los analistas financieros consultados encuentran algunas otras claves. La más clara, que la presidenta «está haciendo un equipo a su medida, con gente de su confianza que sabe a quién debe su cargo». Era cuestión de tiempo que hubiera movimientos, coincidían ayer esos analistas, pero posiblemente no tan pronto. Otras fuentes creen que detrás hay presión de esos inversores internacionales que controlan el Santander -la familia Botín tiene menos del 2?% del capital- y que, tras el relevo por mera sucesión en el banco, querían que se visualizaran cambios claros en la cúpula.

En todo caso, esta revolución, comunicada a primera hora y que será efectiva a partir del 1 de enero, fue recibida con normalidad en la bolsa: la acción del banco subió un 1 %, encadenando varias sesiones de subidas.

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