Juan Rosell: «Ojalá algún día lleguemos a un pacto para equiparar los derechos de todos los contratos»


Madrid / Colpisa

El presidente de la CEOE ha dado una nueva longitud de onda a su discurso, acuciado quizá por las críticas que le llueven por haber sido tibio en casi todo. Tibio en la convivencia con algunos vicepresidentes de la organización, salpicados por casos de supuesta corrupción o de prácticas, cuando menos, poco edificantes. Tibio también sobre Cataluña.

-¿Cree que la corrupción es un problema exclusivo de la clase política? Algunos argumentan que al lado de cada político corrupto hay un empresario que le corrompe.

-No es un problema de la clase política, sino del conjunto de la sociedad. Debemos arreglarlo entre todos, comenzando por los detalles más pequeños. Todavía hay padres que cuando su hijo llega a casa y reconoce que ha copiado en un examen no hacen nada. Pues hay que empezar a hacer algo desde ahí.

-¿Y el empresario corruptor?

-Desgraciadamente, en un proceso de corrupción siempre hay dos partes y en algunos casos una es una empresa. Lo que sucede en la política, o mejor dicho en el entorno de la Administración, es que es el lugar donde quizá sea más fácil que se generen este tipo de situaciones. Por ello es necesario aumentar los controles y la transparencia.

- Una de las acusaciones que algunos sectores de la CEOE dirigen contra usted es que ha estado callado ante lo que ocurría a su alrededor? entre sus vicepresidentes.

-Hemos elaborado un código ético potente y no es el presidente, sino la comisión de régimen interno, la que debe tomar decisiones ante ese tipo de situaciones. Además, CEOE está compuesta por múltiples organizaciones que quizá no han incorporado todavía un código ético como el nuestro. No se me pueden pedir responsabilidades por situaciones que dependen de otros.

- Sus críticos también dicen que ha sido usted poco contundente sobre Cataluña.

-Si alguien quería que CEOE hiciese una declaración sobre ese asunto debería haber llevado una propuesta a sus órganos de dirección, en los que por cierto está el señor Garamendi, y no lo han hecho.

-Críticas al margen, ¿qué reflexión le merece la situación actual? -Todo tiene solución? si se quiere solucionar. En Cataluña hay más pactistas que independentistas, pero no se puede despreciar la opinión de dos millones de personas.

-Volvamos a la economía. ¿Cree que hay posibilidades serias de que la recuperación se trunque?

-La verdad es que no. Hemos salido de la recesión y hay datos que apuntan en la buena dirección. Este año se van a crear en España 60.000 empresas y eso significa unos 400.000 empleos. Ahora, este país es capaz de crear empleo cuando el PIB apenas supera el 1%. Tenemos recuperación y ha llegado para quedarse.

-La UE acaba de hacer un análisis crítico respecto al balance de la reforma laboral y de los ajustes, tanto salariales como de plantilla, que han castigado más a quienes tenían contratos temporales.

-Ojalá un día lleguemos a un pacto social que nos permita equiparar los derechos y las condiciones de todos los contratos. Pero también debemos ser conscientes de que tenemos 11 millones de contratos fijos frente a 4 de contratos temporales. Sobre el papel podemos hacer todo tipo de planteamientos, pero la realidad es esa.

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Juan Rosell: «Ojalá algún día lleguemos a un pacto para equiparar los derechos de todos los contratos»