No te embaraces, que te despido

ECONOMÍA

Mientras el número de nacimientos va cayendo inexorablemente, hay empresas que todavía intentan decidir cuándo y cómo les viene bien que sus empleados tengan descendencia

02 nov 2014 . Actualizado a las 09:30 h.

«Me ha dicho mi jefe que si me quedo embarazada me despiden». Esta frase salió esta semana de la boca de una joven de unos 30 años, recién casada y que trabaja en una gran compañía. Esta trabajadora quiere contar su caso, pero pide el anonimato. Prefiere no aparecer. El miedo es libre. Ni se compra, ni se vende. Lo que está en juego es su puesto de trabajo, su forma de vida. Chitón.

Aunque parezcan conductas decimonónicas, inapropiadas e inaceptables en pleno siglo XXI y mientras el número de nacimientos va cayendo inexorablemente, hay empresas que todavía intentan decidir cuándo y cómo les viene bien a ellas que sus empleados tengan descendencia. Suelen sugerirlo a puerta cerrada por prudencia. Pero también hay excepciones. Se acordarán de la salida del tiesto de la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, cuando afirmó que prefiere «contratar a una mujer de más de 45 años o de menos de 25 porque como se quede embarazada, nos encontraremos con el problema». Luego rectificó y dijo que no quería decir lo que había dicho. Pero ahí quedó. ¿Este pensamiento es una excepción? Parece que no.

Tales actitudes empresariales, además de inapropiadas, son escandalosas desde el punto de vista legal. De hecho, pueden llegar a tener implicaciones penales. Gonzalo Núñez Sarompas, inspector de Trabajo en excedencia, profesor de CEF/Udima y socio de Labor 10 Asesores, explica que todo trato desfavorable a las mujeres, incluyendo por tanto las presiones u otros actos de la empresa que limiten el derecho a la promoción o a la carrera profesional, por razones relacionadas con el embarazo o la maternidad, constituye discriminación directa por razón de sexo, conforme a la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. Pero además esta norma considera también discriminación por razón de sexo cualquier trato adverso o efecto negativo que se produzca como consecuencia precisamente de la presentación de queja, denuncia, demanda o recurso, de cualquier tipo, para impedir la discriminación o para exigir el cumplimiento del principio de igualdad de trato entre trabajadores y trabajadoras.