Si es jefe y quiere un seguro, suelte mil euros por millón

Miguel Blesa tenía que haberse leído la letra pequeña de la póliza de su seguro antes de pedirle a Mapfre que cubriera los 16 millones de la fianza


Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid y un auténtico manirroto con las tarjetas black, debería haberse leído la letra pequeña -y la grande- de la póliza de su seguro de responsabilidad civil para D&O (siglas en inglés correspondientes a directors and officers) antes de pedirle a Mapfre que cubriera los 16 millones de la fianza. La cuestión está clara: en términos generales, si hay dolo, la póliza no cubre. En el caso de Blesa el dolo parece que está bastante claro. Repasemos los extractos de los gastos en negro: restaurantes, cacerías, hoteles, joyerías.... También es cierto, no obstante, que aún no ha sido juzgado. Y ya se sabe que las decisiones de los tribunales no siempre van por el carril de la mayoría. Así que toca esperar. Pero enterémonos: ¿Qué son los contratos de responsabilidad civil para D&O? Surgieron en España en 1990 con la aprobación del texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas. Esta estableció por primera vez qué responsabilidad tienen los administradores y directivos de las compañías por el perjuicio económico que le causen tanto a la empresa como/y a terceros en el ejercicio de su profesión. La cuestión es seria porque los ejecutivos y dueños pueden llegar a responder con su propio patrimonio si adoptan una decisión equivocada y les reclaman. Este es el principal motivo, podríamos asegurar, por el que las pólizas D&O se han puesto -digamos- de moda, aunque de manera obligada por la ley. Y es que, el entramado legal que regula los deberes y responsabilidades de los administradores y directivos pasa por conocer lo que establecen las leyes de sociedades de capital, la tributaria, la de prevención de riesgos laborales, la de protección de datos personales, el código de comercio, el código penal, la ley concursal, la de transparencia, la de responsabilidad medioambiental, la de cámaras de comercio, la de sociedades cooperativas y la de asociaciones. Me pregunto: ¿Blesa conocería tanta normativa teniendo en cuenta que no sabía que había que declarar a Hacienda por las tarjetas black siendo él inspector en excedencia?.

Según un documento elaborado por la correduría Urquía & Bas, los deberes que las leyes imponen a los directivos son los siguientes: la diligencia (la presentación de documentos fuera de plazo por falta de cuidado y agilidad es motivo de reclamación), la fidelidad (invertir desacertadamente por tener interés en otro tipo de inversión), la lealtad (la utilización de información privilegiada es causa de reclamación por deslealtad), y el secreto (una pequeña indiscreción que ocasione perjuicios al patrimonio o buen nombre de la sociedad sería suficiente para entender que se está incumpliendo con ese deber). Entre las causas de reclamación más habituales figuran la volatilidad de la cotización de las acciones, la delicada situación financiera de la empresa o de sus filiales, situaciones sobrevenidas en procesos de fusiones y adquisiciones, reajustes de estados financieros como consecuencia de ingresos o ganancias incrementadas artificialmente, irregularidades contables, rupturas de prácticas de mercado y reclamaciones de empleados por violación de las prácticas de empleo.

Urquía & Bas pone como ejemplo el de un directivo que divulgó los expedientes médicos, y también el de una trabajadora que demandó a su empresa y a un alto ejecutivo que la «solicitó sexualmente». El juzgado de lo social, partiendo de la existencia de una lesión a la intimidad personal de la trabajadora, condenó a la compañía a indemnizarla con 9.000 euros, pero absolvió al directivo. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia consideró que el acoso sexual vulneraba los derechos fundamentales y entendió que pueden ser demandados no solo la compañía sino también cualquier persona física que tenga vinculación con aquella y cuya conducta en la empresa determine la vulneración de los derechos fundamentales. ¿Usted quiere un seguro de este tipo? Memorice este coste medio: mil euros por millón de riesgo asegurado. Aunque puede ser más alto. Estos contratos son a medida del cliente, que tiene que tener claro cuál es el límite de la indemnización, quiénes serán los asegurados, y si se precisa un período de retroactividad (cobertura de hechos acontecidos con anterioridad a la póliza), así como el plazo de descubrimiento (tiempo de cobertura aún cuando haya finalizado el seguro). Blesa se quedó al descubierto.

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