La pesca pide en Bruselas una línea roja social y económica

Galicia destruyó el año pasado dos puestos de trabajo por día en el sector, según los armadores


redacción / la voz

Está al caer la propuesta de cuotas de pesca para el 2015 y, se supone que para no escuchar más acusaciones de que solo atiende al lado medioambiental de la sostenibilidad, la Comisión Europea organizó en Bruselas un seminario sobre el estado de los stocks pesqueros y, de paso, la economía de las flotas. Allí estuvieron sentados representantes de la pesca española y gallega, como Javier Garat, secretario general de la patronal Cepesca, o Torcuato Teixeira, que intervino como portavoz de la Fundación Rendemento Mínimo Sostible e Social (Fremss). Y escucharon a varios ponentes hablar de lo bien que están evolucionando las poblaciones pesqueras y de que la pesca es una actividad rentable. La primera afirmación no constituye una sorpresa para el sector, pues como apuntó Garat, los pescadores hacen estudios todos los días y saben que están aún mejor de lo que sostienen los científicos.

La cuestión de la rentabilidad de la pesca es otro cantar. Ahí estuvo ácido Teixeira, que aseguró tener la sensación de vivir en una realidad paralela. Criticó que solo se atienda a las cifras macroeconómicas -que sí, dan positivo- y se descuiden los detalles, esos que evidencian que en Galicia, «la región más importante de Europa», el año pasado se destruyeron dos puestos de trabajo por día en la pesca. Y sus armadores ya no preguntan si podrán pescar, sino cuándo van a poder desguazar sus barcos.

Teixeira expuso que en 1995 había 18.000 buques en el censo de la flota y ahora no llegan a los 10.000; que en el 2004 había 280.000 marineros y este año están por debajo de los 21.000... «Cifras dramáticas a las que no se le ha puesto coto, ni se le está poniendo».

Pese a todo, el portavoz de Fremss está convencido de que puede haber futuro para la pesca. «Pero se necesitan cambios, cambios no para seguir destruyendo empresas, sino para garantizar la viabilidad económica y social de esta actividad que, por supuesto, tiene que ser compatible con la viabilidad biológica». A su juicio, Bruselas tiene que volver a asumir la defensa del pescador, esa que en un momento dado se puso totalmente de lado del pescado, llegando incluso a disfrazar de biológico un «concepto político como es el rendimiento máximo sostenible (RMS)», inaplicable en pesquerías mixtas.

«Así como hay una línea roja en lo biológico, tiene que haberla también en lo económico y lo social que no permita que se sigan destruyendo puestos de trabajo», concluyó Teixeira.

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