Pescanova vende el grupo Lafonia y sigue adelgazando su estructura

Se ha desprendido de la filial por 17 millones, obligada por la salida de las Malvinas


vigo / la voz

Pescanova ha tenido que elegir entre Argentina y las Malvinas para evitar enfrentarse a una sanción, y la decisión le ha costado desprenderse de Lafonia Sea Food. La renuncia a la actividad en aguas de las islas, concentrada en la captura de pota y calamar, había dejado sin actividad a la firma subsidiaria que, según fuentes próximas a la operación, que no han querido revelar el nombre del comprador, habría sido adjudicada por 17 millones de euros.

Lafonia es un holding español que participa en dos sociedades extranjeras: Polar (69 %)y ASF (99,9 %). Su actividad principal se centraba en la comercialización de las capturas de Polar, es decir, de pota y calamar. Era, junto con Hasenosa, una de las dos únicas filiales de Pescanova con sede en España que no se han acogido a procesos concursales para su saneamiento, a pesar de que la deuda del holding al cierre del 2013 ascendía a 10 millones de euros, según el informe oficial.

A través de Lafonia, Pescanova era de las pocas compañías con permiso para faenar en las exclusivas aguas de la Antártida, de ahí su discreta existencia. De hecho, su hallazgo fue toda una sorpresa para los administradores concursales del grupo.

El grupo encoge

La venta de Lafonia, que no ha sido comunicada a la CNMV, se confirma solo un día después de que Pescanova informara a través del regulador de la venta de todo su negocio de cultivo de salmón en Chile, a pesar de que la compañía no tiene notificación oficial de esta operación.

La pérdida de las dos filiales chilenas, Acuinova (adquirida por Marina Harvest) y Nova Austral (en manos ya de Ewos) se suma al proceso de adelgazamiento de la estructura del grupo, iniciado a raíz de su entrada en concurso de acreedores, en mayo del 2013 (proceso superado en mayor del 2014).

En diciembre del 2013 Pescanova vendía el 50 % del negocio que poseía en su filial australiana Austral Fisheries al grupo empresarial japonés Maruha Nichiro.

Un mes antes, el Juzgado de Pontevedra decretó la disolución de las tres sedes filiales del grupo en Andalucía, ubicadas en Ayamonte, San Fernando y Sanlúcar de Barrameda, que operaban bajo la denominación de Acuinova.

Esta última compañía solicitó el concurso voluntario de acreedores para poder hacer frente al volumen de deuda generado.

Incierto parece también el futuro de Pescanova Brasil, en concurso de acreedores, que, según fuentes del grupo, ha visto mermada su producción por problemas en el proceso productivo de la tilapia.

Futuro incierto en Portugal

Otro de los problemas que tiene que despejar Pescanova es el de la macroplanta de acuicultura de rodaballo que la multinacional posee en Mira (Portugal), que no ha logrado estar a pleno rendimiento, tras invertir en ella 140 millones, y cuyo futuro está en pleno proceso de negociación con los bancos.

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