El paro se ceba con los extranjeros

El nivel de desempleo de los inmigrantes se sitúa en el entorno del 40 % en hasta siete comunidades; en Galicia se encuentra ahora en el 33 %


Santiago / La Voz

La alargada sombra del desempleo que ha proyectado la crisis más duradera desde la democracia se ha dejado sentir en todos los sectores económicos y poblacionales. Pero no en la misma medida. Los últimos datos del INE muestran que en siete comunidades autónomas la tasa de paro de los extranjeros roza o supera el 40 % , es decir, casi el doble de la media nacional, que se encontraba en el segundo trimestre de este año en el 23,11 %. Se trata de Castilla-La Mancha, Navarra, País Vasco, Aragón, Andalucía, Asturias y Castilla y León, lugares todos ellos donde el nivel de desempleo de los inmigrantes duplica o incluso triplica al de la población oriunda. Es en algunas de las comunidades industrialmente más desarrolladas, como es el caso de Navarra y el País Vasco, donde la brecha es mayor. Y eso se explica porque fueron los extranjeros los que ocuparon los empleos temporales y precarios, los primeros en destruirse por la crisis.

Galicia ocupa el décimoprimer lugar en nivel de paro entre los extranjeros, con un tasa del 33,4?%, doce puntos superior a la tasa de la población general. En el extremo contrario al de Navarra y el País Vasco se encuentra Baleares, con una proporción de paro en la población inmigrante, del 22,4 %, lo que se explica porque es la comunidad con un mayor tirón hostelero en el verano.

El primer gran golpe a la ocupación de los extranjeros en España vino de la mano del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que afectó a miles de trabajadores latinoamericanos, muchos de los cuales ya han regresado a sus países. Un informe de la Organización Internacional de Migraciones muestra que solo entre los años 2008 y 2011 se perdieron en España 2,2 millones de puestos de trabajo. En ese período, un 11,5 % de ocupados españoles se quedaron sin empleo, frente al 15?% de los asalariados de América Latina y el resto de Europa y al 21% de los procedentes de África. Los datos actualizados muestran una mayor exclusión social de la población inmigrante, con menos protección por prestaciones, y un mayor número de hogares en situación de pobreza.

De hecho, la crisis económica ha modificado el perfil del trabajador extranjero. Según el Anuario de la Inmigración en España 2013, en lo que se refiere a los inmigrantes, el mercado de trabajo estaba dominado por jóvenes de entre 16 y 34 años, empleados sobre todo en la construcción, y en menor medida en otras actividades, como la hostelería y otros servicios. Ahora el prototipo de foráneo que viene a España a trabajar es más mayor, de entre 35 y 64 años, fundamentalmente mujeres, que desempeñan sus trabajos, sobre todo, en el sector terciario.

Proceso de salida

Los datos sobre el volumen de inmigrantes que permanecen en España tras cinco años de crisis deben tomarse con cautela. Muchos de los que salieron no comunicaron su marcha al padrón municipal y siguen inscritos en sus respectivos ayuntamientos.

Los últimos datos del INE muestran que, por segundo año consecutivo, la salida de inmigrantes ha vuelto a provocar un descenso en la población global española. Durante el pasado año 2013, el saldo migratorio, es decir, la diferencia entre quienes llegan a España y quienes se marchan, fue negativo con 256.849 personas -llegaron 291.041 procedentes del extranjero y se marcharon 547.890-, una cifra un 80,2% superior a la que se había registrado en el 2012.

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