Telefónica corteja al tercer operador de México para presionar a Slim

Negocia pagar hasta 3.000 millones por la firma Iusacell y hacerse con siete millones de nuevos usuarios con la anuencia del Gobierno de Peña Nieto

Colpisa
Madrid

Nuevo pulso entre Telefónica y el magnate mexicano Carlos Slim, esta vez a costa de las intenciones de la operadora española de crecer con fuerza en un mercado «tan importante» como el azteca -reconocen en la compañía-, llamado a ser «clave» en Latinoamérica a medio plazo. De hecho, según admitió este miércoles ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores, ya está «negociando» la compra de Iusacell, el tercer operador de telefonía móvil del país, aunque «aún no se ha alcanzado un acuerdo».

La relación entre ambas compañías, no obstante, no es nueva. En 2012 ya sellaron una alianza -luego no concretada- para ofrecer la red telefónica más amplia y dinámica del país, con tecnología 4G, fibra óptica y acceso a redes wifi. Desde entonces, sus contactos son periódicos para estudiar posibles fórmulas de colaboración. Las conversaciones con las familias Azcarrága y Salinas, dueñas de Iusacell a través de sus respectivos grupos televisivos (Televisa y TV Azteca), cuentan con la anuencia del Gobierno de Enrique Peña Nieto, que está acometiendo una reforma ambiciosa del sector. Su medida más controvertida es que el operador dominante no podrá tener más del 50% del mercado, lo que obligará a la multinacional América Móvil de Slim -que controla el 70% de las líneas móviles y el 80% de las fijas- a vender activos para reducir tamaño, si bien también aprovechará para reducir deuda.

Es en este contexto donde Telefónica, que en el primer trimestre ingresó 330 millones en México -en el conjunto de 2013 fueron 1.580 millones-, ha reavivado su interés por Iusacell. Sus casi siete millones de clientes se sumarían a los 20,8 millones que ya tiene la multinacional española, en una operación cuyo coste se aproximaría a los 3.000 millones, según fuentes del mercado y con arreglo a lo que pagaron en su día los socios actuales.

«Más oportunidades» para todos

Desde el equipo de Alierta -que siguen sin perder de vista el objetivo de reducir su deuda a finales de año por debajo de los 43.000 millones- niegan que su actuación responda a una estrategia contra Slim, por más que este les vincule a la reforma de Peña Nieto. «Los cambios regulatorios -dijo semanas atrás el consejero delegado de Telefónica, José María Álvarez Pallete- generarán más oportunidades, muchas más que ahora» y «estamos abiertos a oportunidades con otros jugadores en el mercado mexicano».

En cualquier caso, a nadie se le ocultan las tensas relaciones entre Telefónica y América Móviles. Así, desde Madrid vieron la mano de Slim detrás de las condiciones severas que le impuso el CADE brasileño -el organismo que vela por la competencia en ese país-, a fin de que se deshiciera de su participación en TIM, cuya matriz es Telecom Italia donde la operadora española controla aún el 14,75%. El problema es que mientras esta quiere aprovechar su salida progresiva para que también TIM pierda músculo -no en vano, ya tiene su propia filial, Vivo, que compite duramente con el operador local Oi y Claro (del grupo de Slim)- sus socios italianos persiguen precisamente lo contrario y planean una alianza en Brasil con GVT, del grupo Vivendi.

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