Cada gallego pagó de media 72 euros más al año por la subida del IRPF

El recargo que soportan las rentas del trabajo triplica al aplicado al capital

D. Valera
Redacción / La Voz, Colpisa

La subida del IRPF que el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó nada más llegar al poder en diciembre del 2011, en un intento desesperado de embridar un déficit desbocado y taponar la sangría de recaudación que amenazaba el mantenimiento de los servicios públicos esenciales, le supuso a cada contribuyente un desembolso adicional de 145,32 euros al año. Así se desprende de la estadística del impuesto que acaba de hacer pública la Agencia Tributaria con los datos del ejercicio 2012, en el que entró en vigor lo que Montoro bautizó eufemísticamente como «recargo temporal de solidaridad», que estará en vigor hasta finales de este año.

En el caso de Galicia, la factura media por el incremento del tipo estatal en el impuesto de la renta ascendió a 72,2 euros en el primer año de aplicación, la mitad que en el conjunto del país. Y es que cada contribuyente gallego, una vez aplicadas todas las deducciones a las que tuviese derecho, pagó una media de 4.199,1 euros en el 2012 en concepto de IRPF, frente a los 4.126,9 del ejercicio anterior.

Que el alza fiscal tenga menos impacto en la comunidad tiene una explicación sencilla: el salario medio declarado por los gallegos en ese ejercicio fue de 19.466 euros, frente a los 21.696 de promedio en España, a lo que se suma que hay menos contribuyentes en los tramos más altos del impuesto. En concreto, solo el 0,28 % de los declarantes por IRPF en Galicia ganan más de 150.000 euros al año, cifra que casi se duplica en el conjunto del Estado, donde asciende al 0,49 %.

Y es que las diferencias del recargo en función de la renta son abismales. Un contribuyente que ingrese menos de 6.000 euros al año habrá visto incrementar su factura con Hacienda en 6 euros, mientras que alguien que declare más de 600.000 tuvo que desembolsar, de media, 84.000 euros a mayores. Para el primero, la subida supone un 1 % de sus ingresos totales; para el más acaudalado, casi un 14 %.

Más recaudación

Si el reparto de esa mayor presión fiscal -que ha incrementado la recaudación en 4.713 millones de euros en el primer año de aplicación- ha sido equilibrada atendiendo al criterio de renta, no lo fue tanto si se repara en el origen de los ingresos. De hecho, recayó principalmente sobre las rentas del trabajo, que aportaron hasta 3.854 millones extra, mientras que los rendimientos del ahorro solo pagaron 859 más. Es decir, la recaudación extra de los rendimientos del trabajo fue más de cuatro veces superior a la del capital. Pero esta desproporción no se limitó a los ingresos absolutos (en parte lógico dado el mayor volumen de declarantes con rentas del trabajo frente a las del ahorro en el impuesto). El problema es que ese desequilibrio también se trasladó al incremento medio de cada contribuyente en función del tipo de rendimiento.

Aumento de tipos

La subida del IRPF consistió en elevar todos los gravámenes de las rentas del trabajo, que pasaron en el tipo mínimo del 20 al 24,75 % y del 45 al 52 % en el marginal. Estos incrementos supusieron que el gravamen sobre los rendimientos del trabajo se incrementara, de media, en 285,77 euros, antes de aplicar las deducciones. Sin embargo, la subida de los tipos del ahorro (que se situaron entre el 21 % para rentas inferiores a 6.000 euros y al 27 % para las superiores a 24.000) supusieron un aumento medio de 94,22 euros. Es decir, que el incremento en los rendimientos del trabajo es tres veces superior a los del capital.

Esta diferencia en el reparto de la subida del IRPF también se observa en las cifras absolutas. Así, 9,1 millones de contribuyentes en total se vieron afectados por este recargo en la tributación de las rentas del ahorro, lo que supone un 47 % del total de liquidaciones presentadas durante el 2012. Sin embargo, pese a representar casi la mitad de las declaraciones, el incremento de la recaudación por este concepto solo equivale al 18,3 % de los ingresos adicionales. Por su parte, el aumento del gravamen en los rendimientos del trabajo afectó a 13,4 millones de declaraciones (69,6 % del total) y supuso un 81,7 % del incremento de la recaudación. Es decir, doce puntos por encima de su peso en el impuesto.

La rebaja que se avecina

Ahora el Gobierno pretende desquitarse de aquella medida. La reforma fiscal que el Ejecutivo aprobará el próximo viernes en el último Consejo de Ministros antes del parón veraniego traerá consigo una rebaja media en el IRPF del 12 %, según los cálculos del ministro Montoro. Para ello, se reduce los tramos de siete a cinco y se situará el tipo mínimo en el 19 % en el 2016 (5,75 puntos menos que ahora), mientras que el marginal máximo (para aquellos contribuyente que ganen más de 60.000 euros al año) se reducirá siete puntos y se situará en el 45 % en dos años. Por su parte, en lo que respecta a los rendimientos del capital, el tipo de gravamen volverá a los porcentajes previos a la subida del 2012 salvo para el tramo superior, que quedará en el 23 %.

Uno de los pocos flecos del texto que queda pendiente es concretar el nuevo mínimo exento que quedará libre de impuestos en las indemnizaciones por despido, después de que Hacienda se comprometiera con los agentes sociales a elevar los 2.000 euros por año que había fijado en el borrador del anteproyecto.

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