Ascensión y descenso a los infiernos de los Espirito Santo

La Justicia lusa relaciona al patriarca de la familia con la mayor red de lavado de dinero y fraude descubierta nunca en el país

Ricardo Salgado es el patriarca de la familia que da nombre al Banco Espirito Santo.
Ricardo Salgado es el patriarca de la familia que da nombre al Banco Espirito Santo.

Lisboa / E. La Voz

Ricardo Salgado, hasta hace unos días todopoderoso presidente del Banco Espírito Santo, la mayor entidad privada de Portugal, se levantó ayer en su lujosa casa de Cascáis sabiendo que la policía lo buscaba para detenerlo. El motivo: la sospecha del juez del Tribunal de Instrucción Criminal de Lisboa Carlos Alexandre de que Salgado podría estar destruyendo documentos que lo vincularían a cuatro delitos de fraude, abuso de confianza, falsificación y blanqueo de capitales, dentro y fuera de Portugal. El más llamativo de todos y que, según la prensa lusa, habría llevado a Alexandre a ordenar su detención e interrogarlo durante 8 largas horas, es el que lo vincula al empresario de la construcción José Guillerme del que podría haber recibido 14 millones de euros a cambio de negocios millonarios en Angola. Todo ello en el marco de la operación Monte Branco, que ha destapado la mayor red de lavado de dinero y fraude nunca vista en el país.

Fianza de tres millones

Al final, fue puesto en libertad. Eso sí, antes tuvo que abonar una fianza de más de tres millones de euros. Pecata minuta para el patriarca de la familia Espírito Santo -conocidos como los Rockefeller portugueses- y que fue presidente del BES durante 22 años. Su imperio económico-financiero abarca desde Angola a Brasil, y de Luxemburgo a Nueva York, aunque el banco perdió casi la mitad de su valor bursátil la semana pasada y su grupo, el 70 % entre rumores de posible bancarrota.

La situación del emporio familiar parece, en cualquier caso, delicada. De hecho, la firma Espirito Santo Financial Group (ESFG), holding financiero de la familia y propietario del 20,1 % del BES, solicitó ayer en los juzgados de Luxemburgo la «gestión controlada», una figura jurídica similar al concurso de acreedores en España. Se trata, por tanto, de un procedimiento previo a una posible declaración de quiebra o suspensión de pagos.

Pero las declaraciones ante los jueces no son nuevas para Salgado. En el 2012 ya compareció como testigo en la misma causa y desde entonces estaba siendo investigado. Gracias a ello, y a la cooperación internacional», según la Fiscalía, ha sido posible recopilar pruebas contra él.

El abogado de Salgado aseguró ayer que su cliente «había colaborado con la Justicia» y, según algunas fuentes locales, incluso habría intentado acudir voluntariamente a declarar días atrás, aunque el tribunal desestimó esta posibilidad

El miércoles, las oficinas de la sede del holding de la familia fueron registradas por la policía en busca de documentación presuntamente incriminatoria. El martes ocurrió lo mismo en la filial del BES en Miami y también su sucursal en Panamá está siendo controlada por las autoridades judiciales.

La operación Monte Branco investiga una supuesta red de evasión fiscal y blanqueo de capitales a través de Akoya, sociedad suiza de gestión de fortunas, dirigida por dos de los acusados en este proceso, Michel Canals e Nicolás Figueiredo, y por Álvaro Sobrinho, presidente no ejecutivo del BES Angola.

Pintan bastos, pues, para una familia que en Portugal lo ha sido todo y cuyos tentáculos alcanzaban a todos sitios.

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