El expresidente de Spanair culpa de la quiebra al Gobierno catalán

Redacción / La Voz / Agencias

ECONOMÍA

Juzgan a la cúpula de la aerolínea dos años después del cese de actividad

09 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Un viernes de enero del 2012 suspendió todos sus vuelos, lo que dejó en tierra a 22.000 pasajeros solo ese fin de semana. Ahora, dos años después de quebrar, la cúpula que dirigía la aerolínea Spanair se sienta desde ayer en el banquillo de un juzgado mercantil de Barcelona, acusada de haber agravado la insolvencia de la empresa retrasando la solicitud de quiebra.

La Fiscalía acusa al consejo de administración de Spanair de haber agrandado su deuda al retrasar durante cinco meses la petición del concurso de acreedores pese a saber que la compañía aérea era insolvente. Para sus miembros pide dos años de inhabilitación y el pago de los 72 millones de euros en los que creció esa deuda.

La compañía pidió el concurso voluntario de acreedores tres días después de dejar de volar. El entonces presidente de la compañía, Ferrán Soriano, negó las acusaciones lanzadas por el fiscal, pero admitió que en mayo del 2011 se había planteado ya la posibilidad de solicitar la quiebra, pero no se hizo por el compromiso de financiación del Gobierno catalán. «La Administración pública financiaba este negocio porque era de interés estratégico», dijo Soriano. El Gobierno catalán «se comprometió a financiar a la compañía hasta el momento del cierre», subrayó.