Abanca nace «con alma de caja»

La principal entidad financiera del norte de España presenta su imagen renovada para recuperar la confianza de los gallegos: «Volver a ser los mismos, pero mejores»


Santiago / La Voz

«Somos los mismos, pero mejores». «Un banco nuevo, no un nuevo banco». «Un banco con alma de caja». La nueva entidad financiera de Galicia, Abanca, que sustituye a Novagalicia, tiene claro cuál es el mensaje que quiere transmitir a la sociedad: recuperar la confianza de los gallegos, volver a ser el banco pegado a la tierra y que apoya los proyectos de los pequeños inversores. Ayer se puso de largo en un acto celebrado en la capital de Galicia.

Allí estuvieron periodistas americanos, directivos de Banesco, del Etcheverría y de NCG Banco -que es el nombre oficial que consta en el Banco de España- y numerosas autoridades políticas: el presidente de la Xunta, Núñez Feijoo y dos expresidentes, González Laxe y Touriño, el presidente del Consejo de Estado o la del Parlamento entre otros. Toda una comitiva para conocer la nueva imagen de la que es ya la entidad financiera número 65 de Europa, Abanca, un nombre y un logotipo que circuló ya en los últimos días pero que se mantuvo con un relativo secreto. Inició las intervenciones Javier Etcheverría, el nuevo presidente de la entidad que enumeró las cifras con las que nace Abanca: 50.000 millones en activos, más de dos millones de clientes, 700 oficinas y casi cinco mil profesionales. «Es nuestro deseo actuar preferentemente en Galicia», apuntó, porque «se necesita una institución financiera fuerte dedicada íntegramente a Galicia». Y en concreto que apoye a sectores fuertes de la comunidad que pasan por momentos difíciles como la pesca o el naval, sin olvidar la agricultura.

El consejero delegado, Francisco Botas, expuso los datos más técnicos de una nueva época «que promete un futuro esperanzador». E insistió en una idea que demanda toda la sociedad, más crédito. Entre enero y mayo se concedieron 1.251 millones de euros. «Ahora sí que queremos dar crédito y podemos dar crédito. Solo falta que nos lo demanden». Y confianza. «Queremos recuperar la confianza». De ahí que 972 trabajadores de la entidad se hayan prestado para ser la imagen de lanzamiento de la entidad financiera, que se verá hasta en las torres de control de los aeropuertos gallegos.

El vicepresidente de Abanca y dueño de Banesco, Juan Carlos Escotet, profundizó aún más en esta filosofía del que quiere ser un banco pegado a la gente, recuperando los modos de la banca tradicional: «Detectamos que la comunidad gallega demanda un banco con alma de caja, pegado a la tierra». «Un banco que no mienta, que cuando se equivoca sepa reconocer su error», añadió. En definitiva, volver a ser los mismos, pero mejores, como reza uno de los múltiples mensajes con los que se presentó el nuevo banco. Otra idea que quiso dejar clara Escotet en la presentación es el compromiso de futuro: «No hemos venido a improvisar ni a tantear con la maleta detrás de la puerta», insistió el financiero venezolano.

Escépticos

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, cerró las intervenciones y asumió el rol de Pepito Grillo. Recordó que hay gallegos que observan el nuevo proyecto «con esperanza e outros con escepticismo, e eu represento a todos os galegos», incidió. De ahí que sea la nueva entidad financiera la que deba convencer a los escépticos que quieren una nueva cultura bancaria «allea a aventuras inapropiadas. Todos queremos volver ter no sector bancario unha man na que se poida confiar».

Feijoo recordó que Galicia será una excepción después del propósito deliberado «de deixar as comunidades sen un marco bancario propio». Y recordó también el compromiso de nuevos directivos de la entidad de destinar al menos cinco millones de euros al año a la obra social durante los próximos 30 años.

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