Teoría de los cuatro motores


Cuando se cumplen 21 años de existencia del Servicio de Información Ardán de la Zona Franca de Vigo sobre la economía gallega, el epicentro de su informe anual del 2014 se sitúa en la segunda recesión sufrida en los años 2012-2013. ¿Qué podemos aprender de ese bienio para conseguir salir definitivamente de una crisis económica en la que llevamos inmersos desde el 2007?

Primero, que si el bienio no fue más negro se debió a las fuerzas atenuantes de un sector industrial que en Galicia se comporta menos negativamente que en el conjunto de España; a una demanda externa bien aprovechada por las ventas de confección y, más recientemente, por las de la automoción, y a una obra pública que, sin embargo, ha ido perdiendo potencia a causa de los ajustes del gasto público.

Es este un diagnóstico especialmente robusto con la información en la mano de la base de datos Ardán para casi 17.000 empresas gallegas (casi 2.000 de ellas exportadoras) en la que están muy bien representadas las de dimensión mediana-grande.

Lo segundo que aprendemos es que será crucial recuperar el peso exportador que en su día tuvimos en el conjunto del sector español de la automoción, mantener el dinamismo en el de la confección, recuperar nuestra pasada cuota exportadora total en España o aumentar el número de nuestras empresas internacionales para así evitar la caída de su participación en el total de España.

En consecuencia, y en tercer lugar, vemos que se hace necesaria una estrategia económica y competitiva que recupere la demanda interna y que potencie nuestras exportaciones. Para ambas cosas podría ser un inconveniente la devaluación salarial y del mercado laboral; y para ambas cosas se haría necesario movilizar los mejores recursos (de capital, laborales, productivos, de innovación, educativos, etcétera) del país para producir, consumir o exportar bienes y servicios con una imbatible relación calidad/precio.

En síntesis. Si la economía gallega funciona con cuatro motores, dos hemos conseguido tenerlos a punto (confección que siempre lo estuvo y automoción que parece ha conseguido superar el batacazo), pero otros dos presentan problemas. Uno lo formarían el resto de las empresas exportadoras (incluidas las vinculadas al turismo externo) donde más que con estrategia las cosas se hacen por necesidad. El otro son las actividades que dependen de la demanda interna. Para ambos será crucial la recuperación de una financiación hasta ahora estrangulada, así como la contención de los costes no laborales (energéticos y del crédito por ejemplo).

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