El nuevo discurso fiscal


Los anteproyectos presentados ayer por Montoro muestran el nuevo discurso fiscal de Rajoy. Parece evidente que toca hacer un análisis pausado y que en ningún caso ha de sustentarse en intuiciones o chascarrillos. Estos documentos se merecen un respeto. Está claro que no estamos ante un paquete de ideas felices ni tampoco, también hay que decirlo, ante una reforma estructural. Lo que tenemos delante es un ajuste serio del sistema y un nuevo discurso.

Una sola cosa me preocupa de este proyecto, averiguar su capacidad para impulsar la economía en el 2015 y el 2016. Resuelto ese enigma, lo otro, le soy sincero, me da un poco igual. La letra menuda queda para los asesores fiscales, entre los que no me encuentro. A los ciudadanos, y soy uno de ellos, solo ha de preocuparnos si viene a sumar o a restar. E incluso iría más lejos, si aportará más renta a los millones de personas, que colocándose por debajo del salario medio, tienen familia a su cargo. Y no me preocupa porque estén entre los más débiles, económicamente, de la sociedad; sino porque ellos son un pilar clave para impulsar el consumo privado y si este no tira, olvídese, nunca llegará la recuperación. De esta crisis o salimos todos o no salimos. Hay que ser generoso, aunque solo sea por egoísmo. Las familias con dos hijos verán incrementado el mínimo familiar de 2.040 a 2.700 euros. Si usted tiene un ascendiente a su cargo de más de 75 años, la deducción pasa de 2.040 a 2.550. Es decir, 1.170 euros más para una familia con dos hijos y uno de los abuelos viviendo en casa. Si uno de los miembros del hogar tiene discapacidad superior al 65% se salta de 9.354 a 12.000 euros, es decir, 2.646 adicionales. Y si la base imponible del cabeza de familia estaba en los 25.000 euros, la cuota familiar, de 5.295 euros en el 2014, será de 4.686 en el 2016. Una reducción del 11,5%. Esta, y no otra, es la potencia del anteproyecto en cuanto al IRPF. Actúa sobre los tramos de menor renta, valora a la familia y reconoce la carga económica de la dependencia ¿Suficiente? No, pero aceptable.

Toda la carga de profundidad e termina en el tramo de los 25.000 euros. Para el resto de las rentas, su única aportación es que nos conduce a la España del 2011, a un pasado tributario, que siendo tan criticado, hoy nos lo venden como un gran paso hacia delante. Ver para creer. ¿Se quedará aquí? No lo creo. Caminarán hasta donde les alcance la suficiencia financiera, con ánimo de recuperar la credibilidad perdida y sin intención de agotar toda la munición.

Si deseamos conocer la verdadera hoja de ruta tributaria de Rajoy presiento que debemos esperar hasta las siguientes generales.

Venancio Salcines es presidente de la Escuela de Finanzas.

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