La Xunta defiende el futuro eólico más allá de las primas

Advierte que la energía, por horas de viento, debe ser rentable con independencia de cambios normativos


Santiago / La Voz

El negro escenario trazado por las empresas del sector eólico en Galicia tras la aprobación de la reforma energética del ministro Soria, que pone fin a las primas a las renovables, no es compartido por la Administración gallega. Mientras las compañías que explotan parques han empezado a renegociar los contratos con la banca sobre la financiación de los aerogeneradores ahora operativos, mientras sopesan parones parciales en los parques y mientras reconocen que el vigente concurso eólico gallego está muerto con el escenario normativo actual, la Xunta hace un diagnóstico diferenciado.

Preguntado por el posicionamiento público difundido por la Asociación Eólica de Galicia (EGA) sobre la viabilidad del sector, el departamento que lidera Francisco Conde sostiene que la energía eólica tiene futuro a pesar del escenario actual, derivado, a su juicio, de un insostenible déficit de tarifa heredado del Gobierno anterior.

«O noso obxectivo é impulsar a recuperación do liderato do sector traballando dende a unidade de acción na posta en marcha de diferentes medidas, consensuadas e solicitadas polo propio sector, sexan fiscais, técnicas e financieiras, que dinamicen a posta en marchan de proxectos», sostiene Industria.

En esta dinámica de trabajo es en la que la Xunta encuadra, por ejemplo, la aprobación de un cambio normativo que permite trasladar la constitución de un aval al momento en el que se construye el parque, lo que supone un ahorro medio de 23.000 euros anuales; la posibilidad de repotenciar instalaciones operativas para que ganen en eficiencia y, por último, que las empresas adjudicatarias del último concurso puedan desistir total o parcialmente de los megavatios concedidos sin sanción económica, de forma que los parques más viables salgan adelante. Medidas todas ellas a las que las empresas del sector dan la bienvenida, pero que consideran insuficientes en un escenario de restricción del crédito, alta fiscalidad y, sobre todo, supresión de primas. Las empresas tendrán que vivir ahora de lo que les remunere el mercado, conocido como pool, y tendrán que renunciar a 300 millones en primas.

Industria, por su parte, argumenta que Galicia tiene unas excelentes condiciones para el desarrollo de la eólica porque, entre otras razones, la mayor parte de sus parques superan las 3.000 horas de viento.

«Se nalgún lugar de España é rendible a eólica é en Galicia; por iso consideramos que as renovables necesitan como punto de apoio un sistema sostible por si só, sen estar suxeito a continuos cambios lexislativos», sostiene Industria. Es decir, el departamento que lidera Francisco Conde defiende como punto de partida un sector eólico que piense en su futuro con independencia del marco retributivo.

En este sentido, la Xunta sostiene que el vigente concurso eólico, dado provisionalmente por muerto por las propias empresas del sector, está «vivo e máis que xustificado», porque España debe tener en el 2020 una potencia instalada de 35.750 megavatio, cuando en la actualidad hay 22.959, es decir, que quedarían pendientes 12.791. Sin embargo, Galicia tiene todavía por construir 400 megavatios anteriores adjudicados antes del 2005.

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