Jove amplía el consejo de Inveravante por primera vez para potenciar su negocio

Incorpora a Antonio Couceiro y a un ex alto cargo del BBVA


redacción / la voz

Inveravante, la corporación del empresario gallego Manuel Jove, acaba de ampliar su consejo de administración con la incorporación de dos directivos con perfiles diferenciados y con el objetivo, dicen fuentes de la empresa, de «potenciar las diferentes áreas de negocio». Son cuatro patas principalmente: energía (sobre todo renovables), construcción (tanto residencial como hotelera), alimentación (bodegas, principalmente) e inversiones en otras sociedades. Trata así de abundar en el proceso de diversificación e internacionalización: con apenas 7 años de existencia, Inveravante (cuyo único accionista es el propio Manuel Jove) reparte sus 60 sociedades, con 350 empleados, entre inversiones en Marruecos, México, Brasil, Panamá, Canadá, República Dominicana y Rumanía.

Los dos nuevos consejeros se sentaron ya la semana pasada en la que es la primera ampliación del consejo desde el nacimiento de Inveravante en el 2007. Se trata de Antonio Couceiro y de Tomás Blasco. El primero, coruñés de 58 años, es una persona bien conocida tras su paso por la administración pública (fue conselleiro de Industria con Fraga y presidente del Puerto de A Coruña) y por la empresa privada. Hasta diciembre ocupó la dirección general de Begano, la embotelladora de Coca-Cola, en Galicia. «Poco antes de irme, una consultora que conocía mi perfil se interesó por mi futuro, y tras salir de Begano comencé a trabajar con ellos», relata. A través de esa sociedad, Norgestión, se puso en contacto con Manuel Jove, a quien conocía desde hacía años, y este le propuso formar parte del consejo de administración. Sus conocimientos de la actividad comercial (es también consejero en Afigal y en Emalcsa), y especialmente del sector de la alimentación, son su principal carta para Inveravante. «Es un grupo joven, muy bien capitalizado, que puede aprovechar las oportunidades de inversión que se abren ahora que la economía se está estabilizando», cuenta.

El perfil de Tomás Blasco, cacereño de 56 años, es mucho más financiero. Pasó por el FMI, la Agencia Tributaria o la consultora Pricewaterhouse antes de formar parte del primer equipo de Argentaria. Tras la venta de este banco público al BBV (luego BBVA), ocupó varios altos cargos, hasta que en la división de banca privada conoció a Manuel Jove, uno de los principales accionistas del BBVA (aunque ha ido reduciendo su participación en los últimos ejercicios). «Es un proyecto ilusionante, después de seis años de crisis general, Inveravante está en una situación muy potente tanto desde el punto de vista patrimonial como financiero, para afrontar nuevos retos, siguiendo con esa diversificación e internacionalización», explica Blasco.

Los dos están ya en un consejo en el que se sientan los dos hijos de Jove, Felipa y Manuel Ángel, como vicepresidentes; Antonio de la Morena, que es director del grupo empresarial y mano derecha de Jove en Fadesa; y Jaime Lacalle, director financiero. Todos ellos están desde el inicio en Inveravante.

«Inveravante es joven, cuenta con muchos proyectos y puede diversificarse aún más»

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