¿Una burbuja de empleo estacional y precario?


Acabamos de digerir los datos que nos ofrece la contabilidad trimestral de España del Instituto Nacional de Estadística sobre lo sucedido durante el primer trimestre de este año, cuando ya disponemos de datos del mercado laboral del pasado mayo ofrecidos por el Ministerio de Empleo. En términos interanuales, el INE informaba de un crecimiento del PIB de un 0,5 % que venía acompañado de una destrucción de empleo -en computo a tiempo completo- del 0,3 %. Saldríamos de la recesión, pero aún estaríamos destruyendo empleo. La encuesta de población activa (EPA) de ese primer trimestre confirmaba este extremo con una caída de la ocupación del -0,5 %.

Sin embargo, ya durante los meses de marzo y abril las afiliaciones a la Seguridad Social presentaban tasas de crecimiento positivas (del 0,7 % y del 1,2 %). ¿Cómo es posible que ambas cosas sucedan al mismo tiempo? Que la EPA y la contabilidad nacional informen de la continuidad de la destrucción de empleo y que la Seguridad Social informe de un notorio incremento de los afiliados.

Un factor que podría hacer compatibles ambas mediciones sería que una parte importante, y creciente, de los nuevos afiliados tengan un empleo a tiempo parcial. De esa manera, dos o tres empleos a tiempo parcial sumarían dos o tres afiliados más, pero apenas un ocupado más en cómputo a tiempo completo.

Y eso es al parecer lo que está pasando pues mientras en el 2009 se firmaron en mayo 257.000 contratos a tiempo parcial, este pasado mayo se firmaron 467.000 contratos de este tipo. Casi el doble.

Es obvio que para el cómputo del número de afiliados eso puede considerarse un éxito, pero para los ingresos del sistema de la Seguridad Social y para la autonomía y condiciones de vida de los trabajadores contratados es obvio que se trata de empleos compatibles con continuar en riesgo de pobreza o de exclusión social. Aunque, sin duda, es mejor que nada.

Una vez que se hace esta precisión los casi doscientos mil afiliados más a la Seguridad Social en España del mes de mayo (que suponen alcanzar una tasa interanual positiva de creación de empleo del 1,6 % frente a la última EPA que anotaba un -0,5 %) pierden mucho fuelle en términos cualitativos.

Pero es que, además, aún debe hacerse una precisión no menor. Esos doscientos mil empleos (a tiempo parcial en buena medida y muchos de ellos en la hostelería) nuevos del mes de mayo se quedan reducidos nada menos que a la cuarta parte (a cincuenta mil) en términos desestacionalizados. Y como bien recuerda en su folleto el ministerio, este último dato «es más fiable para medir la tendencia y para comparar meses consecutivos».

De manera que por un lado, en términos desestacionalizados, el empleo creado en mayo sería la cuarta parte de aquella cifra espectacular. Y por otro, buena parte del mismo lo es no a tiempo completo, sino a tiempo parcial.

Por último, sobre el otro buen dato del día, la caída en 111.000 parados registrados en mayo, esto obedece a una lógica muy diferente. Esa caída está garantizada mes a mes, porque muchos parados de larga duración sin cobertura no mantienen su demanda activa o, si pueden, emigran.

Albino Prada es profesor de Economía U. Vigo.

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