Los dos motores de la recuperación económica


De acuerdo con las estimaciones del INE, en el primer trimestre habríamos pasado a crecer cinco décimas (siempre en tasas interanuales en términos reales), lo que supone dejar atrás las dos décimas negativas con que cerrábamos el último trimestre del pasado año. Habríamos iniciado la recuperación. ¿Cuál está siendo el motor de esta? La buena noticia es que la demanda interna habría dejado de ser un lastre de nuestra economía invirtiendo su efecto. De restar seis décimas habría pasado a aportar siete. Habría interrumpido la prolongada mala racha, que se inició en el segundo trimestre del 2010, con una puntual recuperación de la demanda nacional que desde entonces no conocía más que cifras negativas en su aportación al PIB. Esperemos que aquella falsa recuperación de la demanda interna no se repita de nuevo esta vez. Aunque todo dependa, dado el persistente desempleo y la caída de las rentas salariales, de un factor tan volátil como el consumo de los turistas.

La muy mala noticia es que la demanda externa, que venía neutralizando buena parte del desplome interno, ha dejado de ser un motor de nuestra recuperación. Según el INE, habría pasado de aportar cuatro décimas a finales del pasado año a restar dos a comienzos del presente. Esto es, estamos empeorando nuestro déficit comercial en paralelo a la recuperación de la demanda interna. Si es así, entramos en un nuevo círculo vicioso.

No obstante hay que decir que, mientras los cálculos del INE descansan en un crecimiento de las importaciones en el primer trimestre que se ajusta bien a los datos de comercio exterior, eso no sucede con las exportaciones. Para estas, anota el INE que, en el primer trimestre, «en el caso de los bienes, se observa una aceleración de tres puntos y tres décimas [del 4,3 al 7,6 %]». Es este un dato que no se corresponde con los que maneja Economía, para quien «las exportaciones españolas de mercancías crecieron un 3,2 % en enero-marzo del 2014 respecto al mismo período del 2013».

Del 7,6 al 3,2 % hay mucha diferencia. Y de ser esta última cifra la buena, la demanda externa restaría mucho más del crecimiento estimado para la demanda interna, con lo que la cifra de crecimiento habría que revisarla a la baja. Para el conjunto de España en suma, tenemos un motor (la demanda interna) muy volátil y problemático para seguir en tasas positivas. Y tenemos otro (la demanda externa), que ha entrado en un giro negativo que podría ser más grave de lo que estamos anotando. Un motor externo para el que el Gobierno, aún el mes pasado, suponía que iba a seguir en cifras positivas acompañando a la demanda interna. ¡Menuda hoja de ruta y menudo bimotor!

Albino Prada es profesor de Economía Aplicada.

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