La banca ha recortado casi 4.000 empleos en Galicia en solo 5 años

Con dos trabajadores menos al día, es ya el tercer negocio que más se ha resentido con la crisis, tras la construcción y algunos sectores industriales


Redacción / La Voz

En la recta final de la gran transformación de la banca española -falta por resolver lo que suceda con Bankia, Catalunya Banc y las cajas rurales-, el panorama que queda a nivel laboral en un sector tradicionalmente estable es desolador: 11.000 sucursales menos y 50.000 trabajadores fuera en toda España. Son números propios de un sector en reconversión de la que no ha sido ajena Galicia, uno de los territorios en los que, proporcionalmente, más se ha notado esa destrucción de red y de puestos, según se desprende de los datos del Banco de España, la CECA y el Ministerio de Empleo. En estos cinco años de gran revolución -el hito de arranque es la intervención de Caja Castilla-La Mancha-, el número de empleados del sector bancario en Galicia ha pasado de rozar los 15.000 (14.700) a estar apenas por encima de los 10.000 (10.600 el pasado marzo). Son dos afiliados menos cada día «Ha sido un barrido general», explica un veterano que acaba de ser prejubilado y que pide no ser citado. «Antes entrabas y te jubilabas en el mismo banco, y ahora es imposible», añade.

«Han sido años duros, el último especialmente», apunta Luis Mariño, representante de Comisiones Obreras en Novagalicia, el banco que mayor recorte de plantilla ha hecho en este tiempo. Desde la fusión de Caixa Galicia y Caixanova hasta un ERE, el cuarto, que está en vigor ahora, se ha pasado de más de 7.000 trabajadores a apenas 4.300.

Es este el caso más extremo. Pero no el único que explica esa fuerte contracción de las plantillas de la banca en la comunidad. La fusión del Pastor y el Popular también supuso el recorte o traslado a Madrid de cientos de empleados. El último gran ajuste se ha producido hace apenas tres meses, con la integración del Banco Gallego en el Sabadell, con un ERE para 140 trabajadores ya ejecutado. Y por el medio se han sucedido otros expedientes con menor impacto, como los de Bankia, Santander, CAM, Caja España-Duero...

El drástico ajuste en el sector bancario en Galicia se explica por el caso de NCG, pero también por la elevada densidad de oficinas para cubrir a un territorio extremadamente disperso. Se ha pasado de un pico de casi 2.500 sucursales a menos de 1.900, retrocediendo a niveles de 1980 en red instalada.

El fin, aún lejos

El recorte de un 25 % de plantilla en cinco años supone el tercero mayor de un sector económico en la comunidad, solo por detrás de la construcción y de algunas industrias, como la metalurgia o la confección. «Y aún no se ha tocado fondo, no ha terminado el ERE de Novagalicia y está por ver cómo impacta su integración en el Etcheverría. Y quedan flecos, más cierres en Caja España-Duero o lo que suceda con Catalunya Banc», dice José Ramón del Pliego, de UGT.

«Igual las cúpulas han reflexionado y se han dado cuenta de que cerrar para ahorrar costes también supone a veces perder clientela, y se mide mucho mejor», reflexiona. Un reciente informe de Comisiones advertía, en esa misma línea, que «ya hay muy poco margen en el descenso del empleo para que el sector financiero siga siendo eficaz, fiable y capaz de contribuir a la necesaria recuperación económica».

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