El lago de As Pontes, modelo europeo de responsabilidad social

Endesa puso ayer de largo en Madrid la recuperación de la mina y su potencial


Madrid / La Voz

El lago de As Pontes, que hasta el 2007 ocupaba la mayor mina de lignito a cielo abierto de España, es la joya de la corona de Endesa en su apuesta por la responsabilidad social corporativa. Y aunque el enclave natural en el que se ha transformado el antiguo yacimiento minero -24 kilómetros cuadrados de zona restaurada, el equivalente a la superficie de la ciudad que abraza la M-30 madrileña- se disfruta desde hace dos años y es archifamoso en Galicia, no es tan conocido fuera de la comunidad.

Por ello ayer el proyecto se puso de largo en Madrid, en una jornada en la que se repasó la historia y la recuperación de la mina, organizada por el comité de energía y recursos naturales del Instituto de la Ingeniería de España. La iniciativa se gestó tras la reciente concesión del premio Fondena a Endesa, que su presidente, Borja Prado, recogió de manos del rey, y que espoleó la curiosidad por el proyecto fuera de Galicia.

Así, en la sede del citado instituto se hizo un recorrido por «la historia de éxito» que es la mina de As Pontes, desde que comenzó a explotarse a principios de los años 40 hasta la actualidad, ya convertida en un enclave natural de referencia.

Agua apta para beber

El director de producción minera de Endesa, Juan Carlos Alonso Encinas, uno de los ponentes, no solo subrayó que «la restauración del espacio minero de As Pontes ha sentado las bases de un extenso ecosistema sostenible, surgiendo en la zona nuevas oportunidades de desarrollo económico y social ligadas al entorno», sino que también aseguró que la «calidad del agua del lago es excelente», tanto que con un simple filtrado «podría usarse para el consumo humano si se quisiera».

Junto con José Antonio Menéndez Lolo, director facultativo de la mina de As Pontes, y Miguel Ángel Asún, director de producción térmica, Alonso Encinas desveló los detalles de un proyecto que supuso una inversión de 100 millones de euros, que Endesa «da por muy bien empleada, porque lo que allí hicimos es un referente europeo en responsabilidad social corporativa».

Casi 6,5 veces el Bernabéu

Y es que las cifras marean. Durante el período de vida de la explotación minera (de 1976 al 2007), Endesa construyó una escollera exterior en la que depositó 720 millones de metros cúbicos de materiales, sobre una superficie de 1.150 hectáreas. A pesar de las condiciones nada fáciles, todo ello se pudo reconvertir en un hábitat de «gran valor ambiental», con más de 180 especies distintas de animales vertebrados y 600.000 árboles, lo que equivale a diez veces el arbolado del madrileño parque del Retiro. Los humedales de la escombrera (46 hectáreas) ocupan seis veces y media la superficie del estadio Santiago Bernabéu.

Pero quizá el mayor tesoro sea el lago construido en el antiguo hueco minero, con 12 kilómetros cuadrados y un caudal de 547 hectómetros cúbicos, en regeneración constante. Las aguas del río Eume lo nutren en el 63 % del total y, sin la acción del hombre, el llenado del hueco habría tardado 27 años.

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