Atuneros españoles de pabellón extranjero instalarán la caja azul

Madrid controlará su actividad y recogerá sus datos de capturas

Los atuneros que se sometan a control podrán ver facilitados los trámites de descarga en España.
Los atuneros que se sometan a control podrán ver facilitados los trámites de descarga en España.

Redacción / La Voz

La flota comunitaria, si no la que más, es una de las sometidas a mayor control en todo el mundo. Si los barcos miden más de doce metros de eslora, deben llevar instalada la caja azul, un dispositivo de seguimiento por satélite que permite a la Administración determinar la posición de la embarcación, su velocidad y sus movimientos. Si tienen más de 18 metros de eslora -a partir de junio, incluso los de 15 metros-, están obligados a incorporar el sistema AIS (sistema de identificación automática), que además de los datos anteriores, facilita a el nombre, el tipo de embarcación, su tamaño y su destino. Y, a mayores, si supera los doce metros de eslora -a no ser que sus mareas sean de menos de 24 horas y no salga de aguas españolas-, los buques deben comunicar diariamente a la Administración la los datos de sus capturas a través del diario electrónico de a bordo (DEA).

Ni que decir tiene que todos esos sistemas de control están más que implantados en los 33 atuneros con bandera española que pescan en el Atlántico, el Índico y el Pacífico. Y, en breve, lo estarán en los otros 22 cerqueros congeladores de capital gallego pero con bandera de un tercer país extranjero, junto a otras medidas de control que permitirán dispensar a la flota abanderada en el extranjero un tratamiento operativo similar a la que tiene por base Bermeo o Vigo.

Ocurre que, en una acción pionera a nivel mundial, la Secretaría General de Pesca -por mano de su responsable Carlos Domínguez- y la patronal del sector, Cepesca -representada por su secretario general, Javier Garat-, firmaron ayer un protocolo de intenciones para el seguimiento de la actividad pesquera que compromete a la flota de bandera extracomunitaria a facilitar la localización vía satélite de sus buques, las copias de las licencias de pesca disponibles en aguas de terceros países, la validación y pago de las mismas, los diarios de pesca y las declaraciones de desembarco o transbordo.

Agilización del proceso

Con toda esta burocracia, que permitirá a la Administración realizar un análisis de riesgo previo, la flota española con bandera extranjera verá simplificado el desembarco de producto en puertos nacionales, donde tendrá idéntico trato que si luciese la bandera roja y gualda; esto es, se someterá a los mismos niveles de control y calidad que se le exigen a los atuneros españoles y no las verificaciones que se requieren a los pabellones no europeos.

Según la patronal Cepesca, el protocolo es un paso más en la estrategia del sector atunero para garantizar la sostenibilidad de una industria que emplea de forma directa e indirecta a más de 43.000 personas en España y que, además, es sustento de otras 200.000 en Latinoamérica y más de 300.000 en África.

Bajo pabellón extracomunitario se pescan 150.000 toneladas de los 4,5 millones de túnidos que se pescan en todo el mundo. Capturan esos atunes en el Atlántico, el Índico y el Pacífico y tienen inversiones en nueve países: El Salvador, Guatemala, Ecuador, Kiribati, Belice, Curaçao, Panamá, Cabo Verde y Seychelles.

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