Iberdrola estudia vender parte de sus activos en España

La compañía aclara a la CNMV que aún «no ha adoptado» ninguna decisión al respecto

El presidente de Iberdrola habla con Lagarde en Bilbao
El presidente de Iberdrola habla con Lagarde en Bilbao
Colpisa

Iberdrola estudia vender parte de sus activos en España. Así lo ha admitido la compañía eléctrica en un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional de Mercados y Valores (CNMV). La compañía con sede en Bilbao admite que analiza «diferentes alternativas de desinversión de sus activos», pero que «hasta la fecha, no ha adoptado ninguna decisión al respecto». Iberdrola sale así al paso de las informaciones sobre una posible venta de parte de su negocio de distribución. Según El Confidencial, la multinacional pretende deshacerse del 25 % de su área de distribución. Es decir, de la parte encargada de llevar la luz a los hogares desde las subestaciones de Red Eléctrica. Una operación que estaría llevando a cabo Morgan Stanley y que podría suponer para la eléctrica unos ingresos de aproximadamente 2.900 millones de euros. El negocio de la distribución le reportó el año pasado a Iberdrola un ebitda (resultado bruto de explotación) de 3.685,3 millones de euros, de los que 1.437 (el 39%) provinieron de España.

Para este año y los venideros, las previsiones de ingresos por este concepto se verán recortadas por la entrada en vigor del real decreto 1048/2013, en el que se fija la nueva metodología de retribución del transporte y electricidad. Una norma contra la que Iberdrola y Eon presentaron el pasado mes de marzo sendos recursos contencioso-administrativos. Los nuevos parámetros de retribución contemplan una rentabilidad conforme a los tipos de referencia del Tesoro, que se situará en el 6,5 % para el periodo regulatorio que se inicia en el 2014.

El nuevo escenario regulatorio que poco a poco se está dibujando en España -al que hay que añadir el anterior incremento de los impuestos a la generación hidráulica, el almacenamiento de residuos nucleares, o al gas- está haciendo replantearse a las empresas su estrategia de negocio. El pasado febrero, durante la presentación de resultados del 2013 y el plan estratégico para los dos próximos años, el presidente de Iberdrola avanzó que la mayor parte de las inversiones irían a parar a países «con una regulación estable y predecible». Con todo, la compañía contempla una inversión en España de cerca de 1.500 millones de euros en el periodo 2014-2016, «algo de lo que pocas empresas pueden presumir», según Galán.

Lo que no quiere decir que, por otro lado, y tal y como ha reconocido a la CNMV, la compañía analice posibles desinversiones. Fuentes del sector sostienen que los planes de Iberdrola pasan por vender parte del negocio de distribución -que como todos los de Iberdrola, están segmentados en sociedades específicas- para «reducir su exposición al riesgo regulatorio». La incógnita es saber qué entidad está dispuesta a invertir su dinero en un negocio con una rentabilidad a la baja, y sobre el que aún planean algunas dudas. Porque, si bien el nuevo esquema regulatorio de la distribución está aprobado, aún faltan por fijar los estándares que determinarán su retribución exacta, «algo que aún llevará tiempo, tal vez un año».

Más incógnitas planean aún sobre el real decreto que regula los pagos a las renovables, y que también amenaza con dañar seriamente el negocio de Iberdrola en España. La norma -que incluye una orden ministerial con los parámetros de retribución- aún no ha sido aprobada por el Gobierno. Y, si bien nadie apuesta porque sufra demasiadas modificaciones de última hora, la demora en su oficialización ralentiza cualquier operación al respecto que pueda planear la compañía eléctrica. Porque la nueva normativa impacta muy negativamente sobre el sector eólico, ya que deja sin primas a todos los parques eólicos anteriores al 2005, muchos de ellos propiedad de Iberdrola.

Así que los hipotéticos planes de desinversión en este campo estarían, por el momento, congelados. Retribución al accionista Por otro lado, Iberdrola retribuirá a sus accionistas con, al menos, 0,144 euros brutos por acción. Esta cifra incluye, por un lado, los 0,03 euros brutos por título en efectivo que la compañía abonará el próximo 3 de julio. Y, por otro lado, el precio del compromiso de compra de cada derecho de asignación gratuita que asumirá la empresa, y que será de al menos 0,114 euros brutos por derecho.

Previamente, el consejo de administración de Iberdrola ha acordado llevar a cabo la reducción del 2,09 % del capital social aprobada por la Junta General de Accionistas, mediante la amortización de 133,46 millones de acciones propias, y que tras esta operación queda fijado en 4.680 millones de euros correspondientes a 6.240 millones de acciones.

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