A la gran banca se la trae al pairo De Guindos

Una trastienda llena de intrigas explica que se nombrase como presidente de la gran patronal bancaria a uno de los que hace apenas un año era el responsable de la supervisión de las entidades financieras desde el Banco de España


Una trastienda llena de intrigas -más de corte barriobajero que palaciegas- explica que la gran banca española optase por dejar a la altura del betún al ministro de Economía, Luis de Guindos, y en contra de su (lógica) opinión y voluntad nombrase como presidente de la gran patronal bancaria a uno de los que hace apenas un año era el responsable de la supervisión de la entidades financieras desde el Banco de España: José María Roldán.

La (mala) relación entre De Guindos y Roldán se remonta a cuando en el Ministerio de Economía estaba de titular Rodrigo Rato. El primero era secretario de Estado, y el segundo, jefe de gabinete, por lo que todas las decisiones de aquel tenían que pasar por Roldán. Ahí empezaron los líos -ninguno demasiado importante pero sí continuos, explican fuentes financieras- entre dos personalidades muy definidas. De Guindos (Madrid, 16 de enero de 1960) es un hombre arrogante, colérico, y que mantiene ante la opinión pública un porte de seguridad personal.

José María Roldán (Teruel, 15 de febrero de 1964) no se le queda atrás. Considerado como uno de los economistas mejor preparados de España y con un conocimiento y contactos en el entorno financiero europeo envidiables, quienes lo conocen lo definen como muy british, arrogante y sin pasiones; «un señorito que no permite que le tosan y que ha demostrado que no tiene mano izquierda ante el ordeno y mando de Luis de Guindos». Para colmo, el máximo responsable de Economía va diciendo que no es normal que un ministro gane sobre 80.000 euros, y banqueros y altos funcionarios del Banco de España, cantidades astronómicas.

Cuando De Guindos llega al ministerio, deja casi sin funciones al Banco de España, que queda fiscalizado. «No había un solo papel que no viera Antonio Carrascosa, actual director general del FROB. En ese momento, Roldán es uno de los represaliados y así estuvo aparcado en el Banco de España durante la época de De Guindos, quien no tiene muy buen concepto de él, entre otras cosas porque el turolense cambió el sistema de provisiones, lo que benefició a todas las entidades (y perjudicó a la economía del país, que tuvo que rescatarlas). También se escribió sobre la influencia que Francisco González, presidente del BBVA, tenía sobre Roldán, al igual que Emilio Botín, presidente del Santander.

Fue precisamente este último el que promovió el nombre de Roldán para dirigir la AEB (Asociación Española de Banca). El que entonces era presidente, Miguel Martín, decía de puertas para afuera que quería irse, pero no era cierto e intentó abortar el nombramiento de Roldán filtrando la noticia. Pensaba que él seguiría si lograba poder presentarse como una solución salomónica ante la previsible oposición de De Guindos. Así fue, el ministro se opuso al nombramiento diciendo que «no era estético» que el que supervisaba a los bancos fuera ahora el que los iba a representar.

La «injerencia inaceptable» del ministro en la decisión de una asociación privada no gustó a los grandes bancos, a los que la propuesta del Santander les había venido dada y no la habían votado (es tradición que el primer banco del país proponga al candidato y los demás lo ratifiquen, algo que esta vez no ocurrió). Se cerraron en banda y se enfrentaron al ministerio. Lograron así que Miguel Martín quedara en evidencia (él mismo tuvo que proponer al nuevo candidato) y no continuara en el cargo. Demostraron, además, que las opiniones de De Guindos se la traen al pairo. Hoy quien manda es el BCE y tanto ellos como el ministerio tienen que negociar con Fráncfort. Madrid es una pieza del rompecabezas europeo. Nada más.

¿Por qué el Santander pensó en Roldán? «Es más que probable que el responsable de la supervisión, cuando negoció con las autoridades europeas las características de los test de estrés, tuviese en mente a bancos como el Santander y pactase, por ejemplo, que no se estresasen las posiciones en América Latina. Así ocurrió y esto cambió drásticamente los resultados de los bancos más internacionalizados», explican fuentes de la patronal.

Dicen en el sector que, para Roldán, la AEB es el trampolín perfecto para escalar en Europa. Pero antes ha de demostrar que era el mejor candidato para presidir la patronal. La banca necesita un representante con perfil pedagógico, buen carácter y cercanía. Hay quien duda de que Roldán transforme su perfil.

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