Galicia destrona a Cataluña como líder en la exportación maderera

La industria forestal levanta el vuelo por vez primera en cinco años


santiago / la voz

Por vez primera en cinco años, tras una profunda crisis, la industria maderera gallega levanta la cabeza. Y no lo hace empujado por el mercado interno, muy contraído y con el sector de la construcción bajo mínimos, sino gracias al extranjero. Una constante en todos los sectores económicos. A falta de conocer los datos de facturación cerrados del pasado año, las 2.000 compañías que se dedican a la madera y al mueble en Galicia vendieron durante el 2013 mercancía al extranjero por un valor de 570,9 millones de euros, un 5 % más que en el ejercicio anterior, lo que deja a la comunidad gallega como la autonomía líder en exportaciones. Galicia desbanca así a Cataluña, que había ocupado el podio en el 2012.

Los datos facilitados por la Confederación Española de Empresarios de la Madera (Confemadera) excluyen el valor de las exportaciones de pasta, gracias a la fabricación de Ence, y que ascendieron el pasado año a 194 millones de euros, una cifra muy similar a la del ejercicio anterior. De los siete primeros destinos de las exportaciones de madera, seis de ellos pertenecen a la UE, y los principales países son Francia y Portugal, mercados cuyo comportamiento a lo largo del 2013 ha permitido un repunte de las ventas de las empresas gallegas, según revela el propio sector.

En Galicia, la industria de transformación de la madera factura más de 1.600 millones de euros anuales -con la compostelana Finsa a la cabeza- y genera unos 70.000 puestos de trabajo: 20.000 directos y 50.000 indirectos. Tal y como revelan los propios informes del Instituto Galego de Estatística (IGE), el sector forestal constituye una de las actividades estratégicas de la economía gallega debido a su papel relevante en el medio rural. En 52 ayuntamientos de la comunidad, esta actividad representa al 30 % de las empresas asentadas. Y en algunos municipios del interior como Alfoz, Coles, Piñor, Pontedeva, Quintela de Leirado y Sarria, entre otros, la actividad forestal genera el 50 % del empleo.

El potencial del sector es lo que ha llevado a la Xunta recientemente a lanzar la idea de rescatar algunos de los pilares del Plan Estratégico de Galicia, aprobado por el Parlamento gallego en 1992, y que preveía una inversión anual equivalente al 3 % del presupuesto. Desde entonces hasta ahora, el programa, que tenía una vigencia hasta el 2032 y cuyo objetivo era poner en valor gran parte del monte infrautilizado, se ha venido incumpliendo de forma sistemática. A lo largo de los últimos años, Galicia ha gastado muchos más recursos públicos en apagar el fuego que en ordenar el bosque.

Los expertos alzan la voz

Ello ha tenido sus costes en términos de fijación de población en el medio rural, cada vez más azotado por la crisis de rentabilidad de las actividades tradicionales. El economista y expresidente de la Xunta Fernando González Laxe recuerda que un tercio del monte gallego es improductivo, un porcentaje muy superior al que se registra en otros países como es el caso de Finlandia (12 %), Austria (14 %), Suecia (18 %) o Estados Unidos (20 %).

El monte, además, sigue siendo un recurso muy valioso para muchas familias. Los últimos datos aportados por Medio Rural revelan que, durante el 2012, las ventas de madera efectuadas por 54.200 propietarios forestales movieron 250 millones de euros. En la comunidad gallega hay ahora unos 700.000 titulares de parcelas de monte, de los que solo 100.000 cortan madera con regularidad.

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