Escotet prepara la nueva cúpula de Novagalicia Banco

Diseña una estructura más reducida, mientras se alarga la solución de las preferentes

Javier Etcheverría, Escotet y Botas, en una foto de archivo.
Javier Etcheverría, Escotet y Botas, en una foto de archivo.

redacción / la voz

La euforia que desató la compra de NCG por parte del grupo Banesco-Etcheverría el 18 de diciembre se ha ido aplacando. La entidad sigue trabajando como una máquina, pese a que antiguos problemas siguen sobre la mesa pendientes de solución. En estos tres meses Galicia ha conocido poco o nada de lo que será el futuro de su primera entidad financiera, la que concentra el 33 % del crédito y el 38 % de sus depósitos, y tiene en plantilla a más de 4.000 trabajadores.

¿Cuándo será una realidad la operación?

El traspaso de las acciones no será el 31 de marzo, como se preveía, sino que se producirá en el entorno del 30 de mayo. En ese momento, Escotet pagará 313 millones más 90 de la cartera de fallidos. Otros 100 millones los desembolsará el 30 de junio del 2016; 200 más un año después, y los últimos 300, el 30 de junio del 2018.

¿Qué decisiones se han adoptado hasta ahora?

Todas ellas están relacionadas con ceses o nombramientos. Entre las primeras que se adoptaron figura el cese de todo el consejo de administración, y entre las que más llamó la atención está la destitución, en una rueda de prensa improvisada, de José María Castellano y César González-Bueno, los dos ejecutivos que proyectaron la estrategia para mantener a Galicia dentro del mapa financiero nacional. Después salió, «de manera amistosa», Domingo González Mera, que había ocupado el cargo de director de riesgos. Le siguieron Juan Díaz Arnau, que ocupaba la dirección general del área comercial, y Fernando Vázquez de la Puerta, director de participadas. En cuanto a nombramientos, Gabriel González Eiroa ocupará la dirección comercial y José Luis Vázquez, la de riesgos, un área que ya conocía en el Banco Etcheverría.

¿Qué nombramientos se esperan?

Realmente se espera el anuncio de la estructura de toda la cúpula de la entidad, que será distinta si se opta por fusionar el Banco Etcheverría con NCG o por mantenerlos como dos bancos independientes. La principal apuesta es la de su fusión. En cualquiera de los dos casos, se llevará a cabo una reestructuración de los órganos de dirección. Juan Carlos Escotet, vicepresidente del futuro grupo, y Francisco Botas, consejero delegado, están manteniendo entrevistas para decidir quiénes serán sus hombres fuertes. Entre los nombres que se manejan figuran el de Eduardo Álvarez Naveiro, responsable del área jurídica de NCG, y el de José Valiño, responsable de informática.

¿Pero quién manda y toma las decisiones?

El FROB sigue siendo el dueño de la entidad, pero Juan Carlos Escotet actúa de facto como propietario. Toma decisiones que comunica al FROB. Un ejemplo de ello tuvo lugar cuando José Antonio Portugal le comunicó a Juan Díaz-Arnau su marcha, según informan fuentes conocedoras del proceso. Advierten que Escotet dispone solo de los datos que le aporta el FROB, institución que durante el proceso de privatización prefería que un banco nacional se quedase con el gallego.

¿En qué momento está la negociación con Bruselas?

La operación de venta no se cerrará hasta tener el visto bueno de la Comisión, y nada hace indicar que no ocurra así. Es con las autoridades de Bruselas con las que Escotet y Botas mantienen una dura negociación que «va muy bien», revelan a sus próximos. Sobre la mesa está la eliminación de restricciones impuestas por ser una entidad nacionalizada (la Comisión Europea le inyectó casi 5.500 millones), y entre las más importantes destacan las que afectan a la libertad comercial, tanto de activo como de pasivo. De esa restricción dependerá el tamaño de la red de oficinas y de la plantilla en un futuro. Entre los planes figura una expansión del crédito de 12.500 millones en cinco años.

¿Y la solución por las preferentes?

Se sigue negociando. Juan Carlos Escotet, tras la compra del banco, aseguró que el problema estaría resuelto en 90 días. Es decir, la resolución tendría que estar sobre la mesa el 21 de este mes. No será así, aunque podría haber sido si a los responsables del FROB les hubiese convencido la solución que Banesco remitió hace ya cuatro semanas a las autoridades españolas. Son estas las que tienen que buscar el plácet de Bruselas, y son estas también las que deben mostrarse dispuestas a participar en una solución para los preferentistas. En el acuerdo de venta, el FROB se comprometía a cubrir el 85 % de los quebrantos judiciales. En el caso de las preferentes, se estima que ese porcentaje se correspondería con unos 200 millones.

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