La reforma eléctrica aleja de Europa a las industrias gallegas

El recorte a la cogeneración amenaza con disparar su factura energética


Santiago / La Voz

La última orden ministerial que aprueba un recorte en las retribuciones a la cogeneración, el sistema que permite a muchas compañías utilizar el calor sobrante de sus procesos para producir electricidad, ha abocado a los principales buques insignias de la industria gallega a una situación que amenaza su competitividad en los mercados exteriores, sobre todo en Europa. La lista es larga: Finsa, Ence, Feiraco, Jealsa, Forestal de Atlántico, Coren, Inditex, Pescanova, Sogama, Losán... Todas ellas cuentan con sus propias plantas para abastecerse de energía, mientras que la sobrante la vendían a la red. Con el nuevo marco retributivo, el modelo vigente se hace inviable.

El coste energético de la industria varía en función del tipo de actividad. En el papel puede oscilar entre el 18 y el 20 %, aunque en el sector alimentario y de la conserva se mueve entre el 8 y el 10 % y en la cerámica pueden alcanzar el 30 %. El sistema de la cogeneración permitía ahorros de hasta el 20 %. Acogen, la patronal que representa a las industrias con plantas de este tipo, advierte que los recortes del 2013 y los nuevos del 2014 suponen un recorte total de 1.000 millones de euros. «Si la cogeneración en el conjunto del Estado factura 3.200 millones y nos quitan casi un tercio, pues parece muy evidente concluir que nos quedamos en una posición muy delicada», precisa a este periódico Javier Rodríguez, director general de Acogen. Un caso paradigmático en la comunidad es el de Finsa, industria líder de transformado de la madera, que cuenta en Galicia con tres plantas de cogeneración en sus instalaciones de Padrón, Santiago y Ourense. Moisés Termenón, responsable de la compañía, lo explica así: «La cogeneración no es un problema solo de ahorro sino que nos permite estar en unos costes energéticos y de competitividad similares a los de Europa; nosotros utilizamos el calor para el secado de la madera».

Todas las industrias que utilizan en la comunidad gallega la cogeneración, que suman 132 plantas con más de 580 megavatios instalados, generan entre puestos directos e inducidos casi 90.000 ocupados. «No es una cifra baladí, y cualquier reforma del sector eléctrico que pone en jaque la competitividad de un sector tan determinante como la industria debería medirse mucho», advierte Javier Rodríguez, director general de Acogen. Según los cálculos de esta patronal, los sucesivos recortes que ha ido impulsando de forma progresiva el Gobierno han desencadenado la parada de un 20 % de las plantas de cogeneración que hay ahora en el conjunto del Estado porque han dejado de ser rentables. Solo de las instalaciones que hay en España dependen unos 15.000 puestos de trabajo.

Lamentos públicos

Una de las primeras empresas en lanzar un mensaje de auxilio ha sido Ence. La productora de celulosa y electricidad con biomasa logró un beneficio neto de 3,7 millones de euros en 2013, un 92 % menos que en el 2012, lastrada principalmente por la reforma energética, tal y como informó esta semana la pastera a la CNMV. Y las previsiones que traza para el 2014 no son nada alentadoras.

Desde el Ministerio de Industria insisten en la tesis aireada contra y viento y marea por Soria en sus sucesivas comparecencias públicas: sin el recorte a las renovables, y los excesivos incentivos recibidos por las empresas, el déficit tarifaria se habría duplicado.

El Gobierno precisa que la reforma busca poner coto a la escalada de los precios de la electricidad, que no solo disminuyen la renta disponible de los hogares, sino que disparan la factura de las industrias. Justo lo contrario de lo que sostienen las propias empresas.

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