El arrastre pide el «rescate» tras sumar pérdidas de doce millones

Desde el 15 de diciembre, los barcos solo pudieron trabajar 20 de 50 días

El sector asegura que no recuerda una situación de paro forzoso así desde el desastre del «Prestige».
El sector asegura que no recuerda una situación de paro forzoso así desde el desastre del «Prestige».

Redacción / La Voz

De los 50 días que podrían haber trabajado desde mediados de diciembre, los barcos de arrastre de litoral con base en el Cantábrico solo han podido salir a faenar 20. Esto es, que se han perdido más de la mitad de los días laborales de los últimos dos meses. Es, apuntan desde el sector, una situación de parada forzosa únicamente comparable a la ocurrida tras la catástrofe del Prestige, aunque ahora la causa del amarre se debe a la meteorología adversa y no a un viejo petrolero que se parte en mitad del Atlántico.

Ya fuese por Petra, por Dirk, por Ruth o por cualquier otra ciclogénesis explosiva de las habidas, los más de cien arrastreros de litoral que faenan en el Cantábrico han visto frustrada primero la campaña de Navidad y obligados a permanecer en puerto una media de dos o tres días por semana ya terminadas las fiestas.

Si se tiene en cuenta que una embarcación de arrastre puede facturar una media de 4.000 euros diarios, «os case 30 días de parada forzosa chegan a 120.000 euros de perda». Eso por unidad, que si se hace extensivo el cálculo a los cien buques -con alrededor de mil trabajadores directos- que hay operativos en el Cantábrico, «estamos a falar dunhas perdas de doce millóns de euros», calcula Torcuato Teixeira, secretario xeral de Pescagalicia.

Esta organización es una de las catorce entidades que firman la solicitud remitida al ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, con copia al secretario general del Mar, Carlos Domínguez, de que se arbitren a la mayor brevedad posible medidas compensatorias o líneas específicas para financiar las pérdidas del sector por los temporales habidos entre diciembre y este mes de febrero.

Es una petición de rescate en toda regla, para la que invocan la obligación que tienen los poderes públicos en virtud de la Constitución de «promover en particular el desarrollo del sector pesquero, máxime en circunstancias tan extremas como las que está padeciendo ahora: «A pesca merece tamén ser rescatada, e o rescate sae máis barato que o dos bancos, e é de xustiza que a Administración española teña en conta esta situación», abunda Teixeira.

El colectivo, de distintos puntos del Cantábrico, ha recurrido a Agricultura. Pero como de ese centenar de arrastreros la mayoría (83) son gallegos, no descartan dirigirse en breve a la Xunta para pedir apoyo al sector.

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