¿Se ahorra energía con los contadores inteligentes?

Con este sistema se terminan las lecturas estimadas y se pagará la electricidad a su precio real de mercado

Los contadores digitales permiten pagar por el consumo real de luz Un 10 % de los hogares cuentan actulamente con estos dispositivos, pero antes de que acabe el 2018 las compañías están obligadas por ley a cambiar todos los viejos

La comprensión de la intrincada factura de la luz se ha convertido en todo un reto para la mayor parte de los consumidores. Un sinfín de desgloses, una complicada terminología y un desconocimiento generalizado del funcionamiento del mercado abocan a muchos hogares a pagar grandes cantidades con la sensación de no saber dónde exactamente ha ido a parar el dinero.

La modificación del mecanismo que determina el precio de la energía en la tarifa eléctrica regulada cambiará a partir del próximo abril y las polémicas subastas del Cesur dejarán a paso a un sistema (casi) liberalizado en el que el coste de la luz vendrá determinado por las fluctuaciones del propio mercado.

¿Cómo será la factura a partir de ahora?

Los peajes de acceso - determinados por el Gobierno y cuya función es la de retribuir las actividades reguladas (primas renovables, costes extrapeninsulares o el transporte)- y los impuestos que se incluían en las anteriores facturas seguirán tal y como estaban hasta la fecha.

La parte que cambiará será la del componente energético. Este concepto, el encargado de sufragar la generación de energía, vendrá determinado a partir de abril por el devenir del mercado cuyos cambios se van produciendo prácticamente cada hora. Con esta decisión el Gobierno conseguirá enterrar y terminar por completo con la existencia de las famosas subastas del cesur que se celebraban cada tres meses.

Si trasladamos toda esta maraña a una factura real, en un recibo de 50 euros solo 18,7 están destinados al pago del coste de la energía, mientras que 20,6 euros corresponden a la parte de los peajes y 10,7 a los impuestos.

¿Qué son los «contadores inteligentes»?

Los smart meters o contadores digitales (también calificados como inteligentes) son los nuevos aparatos con los que las distribuidoras podrán calcular a tiempo real lo que cada hogar gasta en electricidad. Con ellos se eliminará el problema de las lecturas estimadas y teóricamente deberían permitir a las empresas adaptar mejor la producción de energía al consumo real.

¿Qué ventajas para el consumidor tiene este sistema?

Al realizar una lectura a tiempo real las tarifas que pagarán los consumidores serán personalizadas y permitirán ver los electrodomésticos que han costado más para poder aprender a ajustar el gasto de cada mes, así como para aprovechar tarifas especiales.

Además, con la lectura real muchos usuarios podrán comprobar si tienen una potencia adecuada a su consumo.

Sin embargo, las asociaciones de consumidores ya alertan de que «no es oro todo lo que reluce» y aseguran que la información y la transparencia determinarán la calidad del sistema. «Este método requiere un nivel de información altísimo, porque sin la transparencia adecuada muchos consumidores se encontrarán algo perdidos», explica el portavoz de la OCU, Enrique García quien añade que la nueva medida todavía no otorga los datos necesarios que permitan especificar cómo serán las tarifas a partir de ahora.

Según las cifras que se barajan de la experiencia de otros consumidores, los ciudadanos concienciados y suficientemente hábiles para analizar toda la información serán los que conseguirán sacarle mayor partido.

Para entendernos, la factura eléctrica que dejarán los nuevos contadores será una mezcla entre la bolsa -debido a que el coste de la energía se verá repercutida cada hora y a tiempo real- y los extractos telefónicos, ya que en los papeles podrá verse reflejado el consumo que se realizó en cada momento y con cada uno de los electrodomésticos.

Países con cierta experiencia en este ámbito, como es el caso del británico, ya han arrojado algunos datos del ahorro que este contador puede suponer para el bolsillo. Según la prensa del país, cada hogar puede reducir su partida eléctrica en unos 33 euros: «Eso es un ahorro muy alto. Aún no tenemos las cifras reales, de todas formas 30 euros al mes me parece un número muy positivo y en la realidad probablemente sea más escaso», asevera Enrique García.

Por su parte, Facua-Consumidores en Acción, también se muestran cautelosos acerca de las ventajas del nuevo sistema del Gobierno y aseguran que el nuevo método no garantiza que no vaya a «haber especulación o pactos de no agresión entre las grandes empresas».

¿Cuánto cuesta contratar uno contador digital?

A día de hoy a penas un 10 % de los hogares españoles cuentan con este sistema y, según explica el responsable de la OCU, el compromiso es que antes del 31 de diciembre de este año un 35 % de los hogares lo tengan instalado.

Aquellos interesados en colocar uno de estos contadores en su casa podrán hacerlo pagando menos de un euro al mes por su alquiler (81 céntimos exactamente) o acceder a la compra por su cuenta por un precio de 43 euros.

«El alquiler del contador antiguo era de 0,54 euros. El nuevo es algo más caro y el alquiler sale menos rentable que la compra. Sin embargo, desde las asociaciones de consumidores no recomendamos por ahora la compra, si no el alquiler. Todavía pueden cambiar las características del mercado y probablemente los contadores aún tengan que ajustarse a las mismas», explican desde la Organización de Consumidores y Usuarios.

¿Qué desventajas tiene?

Tal y como muchos indican, no es oro todo lo que reluce y este novedoso sistema, aún con muchos puntos sin definir, ya cuenta con numerosas desventajas entre sus características. La principal y más preocupante atañe directamente a la seguridad: «Lo que más nos preocupa a las asociaciones de consumidores es básicamente quién va a poder acceder a los datos de consumo de cada hogar. Si una persona puede conocer en qué gastamos en nuestras casas la electricidad pueden conseguir una información muy valiosa y a la vez peligrosa para los ciudadanos. Por poner un ejemplo claro: si un hogar tiene durante un tiempo un consumo cero de energía eso significa que está vacío y esa información, en manos de algunas personas, puede ser un riesgo directo para la seguridad», explican desde la OCU.

Además, la lectura del consumo eléctrico a intervalos frecuentes permite también la identificación de patrones de vida como por ejemplo los tipos y marcas de electrodomésticos que más se utilizan o los hábitos reales de los ciudadanos.

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