«Ok, ok, ok», el timo de la estampita llega al móvil

El engaño más peligroso llega a través de una aplicación a cuyos gestores usted les da permiso (sin saberlo, eso sí) para que envíen notificaciones desde su teléfono


¿Conoce el cuento de la buena pipa? Ese que repite y repite la misma frase hasta la saciedad. ¿Y conoce el timo de la estampita? Ese que le dan mil fotocopias de billetes de 100 euros a cambio de uno de los buenos. Bien, ya se han adaptado a la tecnología de última generación de telefonía móvil.

De repente se quiere bajar una aplicación, muy bonita, muy llamativa y muy intuitiva, que le ha visto a alguien. Comienza el proceso. «Ok, ok, ok» pulsa en cada uno de los mensajes que le lanzan hasta que consigue que aparezca en su pantalla el símbolo de la APP. ¡Lo ha logrado! Sí, sí ya ha logrado que lo timaran. Lo comprobará en la próxima factura, que pasará de los habituales 15 euros a los 100 eurazos. Lo peor de todo es que no tendrá derecho a reclamar porque todo habrá sido legal. Con tanto «ok, ok, ok», usted ha firmado un contrato que da vía libre a su timador particular.

De los conocidos, el engaño más peligroso es aquel que llega a su móvil a través de una aplicación a cuyos gestores usted les da permiso (sin saberlo, eso sí) para que envíen, vía SMS Premium, notificaciones desde su teléfono. Por cada una a usted le cobrarán, aproximadamente, 1,50 euros más IVA ¡Todo un capital! si se tiene en cuenta que cada día pueden llegar a enviar 10 -incluso más- y el mes tiene 30 días, y será cuando le llegue la factura cuando sabrá lo que está ocurriendo. Mientras tanto, usted no se entera.

Hay otro tipo de timo más fácil de detectar por el usuario. Ocurre cuando, tras bajar la aplicación y darle al famoso «ok, ok, ok», le comienzan a bombardear con publicidad y le indican que sea usted el que envíe los SMS. Como lo haga, su factura subirá como la espuma y, al igual que en el caso anterior en el que la opacidad era absoluta, tendrá que pagarla porque todo es legal. Si no lo hace, simplemente se convertirá en un moroso para su compañía suministradora de línea telefónica.

¿Qué se puede hacer en estos casos? Bloquear el servicio llamando al operador de telefonía con el que haya contratado el servicio y pedirle que haga lo mismo que si intentara evitar llamadas a los números de tarifación adicional (los que comienzan por 905, por ejemplo).

Si es el timador el que manda SMS desde su móvil hackeado, lo que tiene que hacer es enviar un SMS con la palabra «baja» al número en cuestión, y si no consigue nada, ir a una oficina de información al consumidor. Normalmente, el engaño se acaba de esta manera. Si no lo consigue, lo mejor será cambiar su número de teléfono. Pero, ojo, no tarde mucho en hacerlo porque lo facturado, facturado está y usted lo tendrá que pagar.

Todos los timadores tienen dos objetivos: o sacarle dinero a usted directamente o intentar, a través de las bases de datos sociales, acceder a sus contactos y multiplicar los efectos del fraude, que incluso puede concluir con el robo del número de su cuenta bancaria y la clave para acceder a la misma. Para prevenir todos estos supuestos lo mejor es no fiarse de nada ni de nadie y aplicar el sentido común de la misma manera que lo hace cuando va por la calle y alguien se acerca para ofrecerle «estampitas».

Si ustedes o algún familiar o algún amigo han sido timados (o no lo han sido) y buscan comprensión, ayuda o asesoramiento pueden dirigirse a la Oficina de Seguridad del Internauta (www.osi.es).

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