Las empresas regresan para fabricar en España

La devaluación interna en los salarios, un entorno de mayor innovación y el incremento del coste laboral en China, claves de un proceso de retorno ya iniciado


El intenso proceso de deslocalización industrial sufrido en España por la emergencia de los países asiáticos y el Este de Europa, donde era más barato producir, ha iniciado un camino de vuelta. Es la llamada relocalización industrial, invocada por las autoridades y los expertos como un factor determinante para salir de la crisis, y que empieza a notarse en algunos sectores en España. A ello ha contribuido el intenso proceso de devaluación salarial sufrido por el país en la crisis más larga de la democracia, el incremento de los costes laborales en China, que algunos sitúan en el 20?%, y otro factor determinante: ser más barato no es sinónimo de ser más competitivo. La experiencia, el know how, la innovación y la capacidad tecnológica son elementos que generan valor añadido.

Al menos por ahora, el proceso de retorno o relocalización no parece ser un fenómeno extensible a todas las empresas que se marcharon. Los sectores más afectados en su día por la deslocalización fueron la moda, los juguetes, el calzado, los muebles, los componentes electrónicos, la conserva, la automoción y, sobre todo, el telemárketing. Y según los datos que maneja la comisión internacional de la CEOE, solo algunos están volviendo. ¿Cuáles? Pues precisamente aquellos procesos productivos que involucran a ocupados de menor cualificación y que generan un menor valor añadido bruto.

Es el caso del calzado, los juguetes, el textil, los teleoperadores. Ese es quizás el principal riesgo al que se enfrenta España: que la relocalización industrial, en lugar de servir para impulsar procesos productivos de mayor valor, se convierta en un modo de restituir un empleo precario que está de vuelta por el abaratamiento del país. En el último informe sobre internacionalización y crecimiento elaborado por el Foro Económico de Galicia, cuyo relator es el profesor y economista Albino Prada, se advierte que «la transformación y diversificación ha de alimentarse de manufacturas que incorporen nuevos atributos muy valorados por el consumidor, como es la seguridad, la eficiencia energética, el diseño, el trabajo digno, lo que supone huir de los productos ganga que, más pronto que tarde, defraudan al cliente».

El documento del Foro Económico de Galicia pone de relieve cómo las redes locales de empresas interrelacionadas o clústers tienen la virtud de no ser fácilmente trasladables al extranjero, es decir, que evitan la deslocalización. Un ejemplo en Galicia, aunque a muy pequeña escala, está en Ordes, donde las pymes, unidas, están abanderando el regreso del textil deslocalizado. La diseñadora María Almazán ha involucrado a una veintena de talleres en una iniciativa bautizada como Nodo Logístico de Ordes. Y el objetivo es apostar por la calidad y por colecciones más reducidas para el mercado nacional.

En el proceso de reindustrialización de España, las pymes están llamadas a jugar un papel trascendental. En los ejemplos del regreso estarían empresas más grandes, como Telefónica, que el pasado mes de octubre ya anunció que traería de vuelta sus calls center.

Sin embargo, el proceso encaminado a que la industria española gane mayor peso en el conjunto del PIB, no solo depende de que vuelvan las empresas que se marcharon sino que inviertan nuevas -mejor no comprando las existentes sino generando más empleos- y, sobre todo, que las ya instaladas aumenten su capacidad de producción. Es el caso, por ejemplo de lo que sucede en el sector de la fabricación de coches, con Citroën y todo el impacto en la industria de componentes y firmas auxiliares. Renault cita como ejemplo de productividad sus factorías españolas y los nuevos modelos de coche que fabricará la planta zaragozana de Opel van a tener un impacto directo en producción en proveedores instalados en la comunidad gallega, como es el caso de Copo, GKN, Denso o Benteler, que verán reforzada su carga de trabajo.

Las advertencias

A lo largo de las últimas fechas, las voces más destacadas del sector industrial han hecho un llamamiento para colocar en la primera línea de la agenda política el debate de la relocalización industrial como vía para salir de la crisis. Una de ellas, por ejemplo, es Jesús Rodríguez Cortezo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales, quien recuerda que la industria española apenas genera el 15?% del PIB, mientras que en cinco de los diez países más competitivos del mundo ese porcentaje se sitúa en el 20?%.

La industria es el sector que genera el empleo de mayor productividad y calidad, por su elevada cualificación y estabilidad, y donde se concentran los esfuerzos más significativos en innovación y en desarrollo tecnológico. Es el mensaje que han defendido públicamente altos ejecutivos, como es el caso de Rosa María García, presidenta de Siemens en España. Por eso han surgido numerosas voces, como las de Jesús Rodríguez Cortezo, que cuestionan que los recortes de los presupuestos públicos se hagan en las partidas destinadas a innovación.

El sector industrial considera que el poder público debería actuar con una más eficacia para atajar dos problemas que condicionan la relocalización de industrias y empresas en España: el primero son los elevados costes de la energía, cada vez más disparados para contrarrestar el déficit de tarifa, y el segundo, los problemas de financiación y de acceso al crédito como consecuencia del proceso de reestructuración bancaria. Un camino teóricamente ya finalizado, pero que sigue sin dar como resultado que el dinero vuelva a circular.

Claves | Ida y vuelta

Deslocalización:

Menos coste salarial. El valor del factor trabajo ha sido una variable clave en el éxodo de industrias intensivas en mano de obra.

Mayor mano de obra. Se trata de países con un volumen de capital humano dispuesto a ocupar puestos peor remunerados.

Legislación más flexible. Menores exigencias medio ambientales y ventajas fiscales están detrás de las deslocalizaciones.

Proyección exterior. La internacionalización y la presencia en mercados emergentes explican el éxodo de las industrias.

Relocalización:

Mayor fiabilidad. La producción en un entorno bien regulado, con parámetros de calidad, con trabajo digno y estable, otorga mayor confianza a los consumidores.

Competitividad. Ser más barato en costes laborales no significa ser más competitivo con el producto en el mercado.

Logística y transporte. La innovación, el transporte y las ventajas logísticas favorecen la relocalización.

Crecimiento interno. A mayor volumen de fabricación en el país, mayor empleo y mayor generación de riqueza.

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