Redacción / La Voz

No hay duda de que la ampliación del canal de Panamá representa «un desafío tecnológico y es una obra de ingeniería extrema, de esas que representan un hito para la humanidad por su envergadura», como la definió Pietro Salini, consejero delegado de la italiana Impreglio, socia en un 48 % con Sacyr del Grupo Unidos por el Canal (GUPC). Ahora bien, de ahí a que toda la comunidad marítima internacional esté en vilo por la posible paralización de las obras -el consorcio que ejecuta las obras ha pedido 1.200 millones adicionales por sobrecostes- hay un buen trecho. Así lo sostiene la Asociación de Navieros Españoles (Anave), que relativiza la importancia que tendría esa interrupción de los trabajos. Y no solo por la escasa afectación a los navieros patrios, sino incluso para los del resto del globo: «No es ni muchísimo menos una vía vital para el comercio marítimo mundial», señala Manuel Carlier, presidente de Anave.

Frente a las voces que sostiene que por ese atajo marítimo entre el Atlántico y el Pacífico discurren el 5 % de las mercancías movidas, Carlier señala que eso pudo ser cierto en el pasado, pero en el 2013 por esa vía solo circuló el 2,2 %, según los datos publicados por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y la consultora Clarkson. ¿A qué se debe? Pues a que la infraestructura panameña está saturada y el tráfico por la misma ha crecido de media anual acumulativa un 0,5 % en los últimos quince años. Y resulta que en ese período el comercio marítimo mundial ha crecido un 3,8 %. Según Anave, son especialmente significativas las cifras de los dos últimos años, en los que el volumen de mercancías que han atravesado el canal ha caído un 2,9 %, frente al 4,4 % que lo hizo el comercio marítimo mundial.

Exageración

Así que decir que todo el mundo marítimo está en vilo es «exagerado», a juicio de Carlier. «Otra cosa es que inquiete a Estados Unidos y a la costa pacífica de Sudamérica», agrega. Porque EE.?UU. y toda la costa sur del Pacífico son los principales perjudicados, junto a aquellos armadores que ya han encargado al astillero embarcaciones de mayor envergadura precisamente para el tránsito por el canal -que permitirá que atraviesen mercantes de mayores dimensiones que las actuales- y que tendrían problemas si la obra sufre un retraso.

Para el resto el impacto es menor, puesto que lo que se paraliza es la ampliación, no se trata de que se cierre el canal al tránsito de embarcaciones.

Movimiento

Según Carlier, de las navieras integradas en Anave, tan solo Elcano, con participación gallega, empleaba hasta no hace mucho el canal para mover mercancías, aunque desconoce si continúa haciéndolo y en la citada armadora no pudieron concretarlo.

Y un apunte más: por el canal de Panamá se mueven 200 millones de toneladas al año, la mitad que en los puertos españoles.

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Navieros españoles relativizan la importancia de ampliar el canal